10.4.06

El escritor profesional según John August (II)


¿Qué quieren decir esas palabras, si es que significan algo aún?
La distinción clásica, y fácil, es que el profesional cobra dinero y el amateur no. Esta distinción sirve en muchos casos. Así distingues a un boxeador profesional de un amateur. O a un astrónomo profesional de un tipo que simplemente tiene un telescopio en el jardín.

Un amigo intentó otra definición: “amateur es alguien que hace algo sólo porque le gusta”. Si lo piensas, esto es un poco derrotista. Como si dejara de gustarte hacer algo desde que alguien comienza a pagarte por ello.
Tal vez sirva para la prostitución, pero no creo que sea universal, desde luego que no.
Por ejemplo, escribir guiones me provoca ahora las mismas sensaciones que cuando empecé, cuando dormía en el suelo y me alimentaba a base de tallarines. Es decir; odio escribir pero me encanta haber escrito. Haría cualquier cosa en lugar de sentarme y escribir una escena. Pero, ¿tenerla ya escrita y leerla de nuevo? Una gozada.
Y, realmente, la distinción basada en “cobrar dinero por el trabajo” no resulta demasiado sólida. Un fotógrafo amateur puede hacer una foto que acabe en la revista Newsweek. Eso no le convierte en un profesional. Alguien que tenga un blog puede vender anuncios de Google en su página, unos céntimos por cada clic. Y eso tampoco le hace un profesional, al menos no en el sentido en el que creo que queremos usar la palabra.
Y ésta es mi primera tesis de la noche:

Ser profesional no tiene nada que ver con cobrar

Cuando decimos “ser profesional” pienso que hablamos de “profesionalidad”, que es el conjunto de expectativas que tenemos sobre cómo debe actuar una persona. Voy a intentar especificar qué características son ésas.
La primera es la presentación
A esto le suelo llamar “que no te la sude”, pero me parece que tal vez no es el lenguaje apropiado para un acto académico.
Esto es lo que yo entiendo por “presentación”: digamos que escribes una carta comercial llena de erratas y errores gramaticales. No es profesional.
O eres el jefe de un tanatorio y te sientas junto a la familia del fallecido, vestido con tu camiseta de los Ramones. No es profesional.
Obviamente, lo que quiero decir es que hay unas expectativas sobre cómo debe presentarse un profesional, tanto en persona como por escrito. Quieres que tu público tenga una buena opinión de ti: y eso significa usar un corrector ortográfico y ponerte una camisa limpia.
Ser profesional significa tener un aspecto profesional.
La segunda característica de la que hablamos cuando decimos “profesional” es precisión.
Si eres contable y colocas mal la coma de los decimales, no estás siendo profesional. Si eres un cirujano que amputa el brazo sano, eso no es preciso, ni profesional. Y, además, es bastante grave.
La tercera caracterísitica es consistencia.
Digamos que vas a un restaurante y te ponen una estupenda comida mexicana. La siguiente vez que apareces, sólo te sirven comida húngara. ¿Volverías una tercera vez? Parte de la profesionalidad es ser consistente. Darle a la gente siempre lo que espera de ti.
Y, por supuesto, llegar a tiempo. Si eres consistente en entregar tu trabajo siempre tarde, eso tampoco es profesional.
Otra característica, responsabilidad.
Eso quiere decir que… si alguien formula la pregunta: “¿Quién hizo esto?” tú puedas levantar tu mano y decir: “fui yo”. Yo soy el responsable. En parte, responsabilidad es lo contrario de anonimato. Por eso las columnas de opinión van firmadas.
La última característica de la profesionalidad, al menos la última que se me ocurre, es cumplir los niveles mínimos del oficio.
Con esto quiero decir que en cada grupo de personas que hace un trabajo, sea el que sea, hay un consenso sobre lo que es aceptable y lo que no lo es. A veces, eso está reglamentado: por ejemplo entre los agentes inmobiliarios titulados, los abogados o la asociación de hostelería. Muchas veces, en cambio, es menos formal, pero eso no quiere decir que no exista. Los camareros que atienden a los clientes deben compartir su propina con los que sólo se encargan de poner las mesas y llevarse los platos, o los estudiantes deben compartir con sus compañeros sus apuntes antes de un examen. Hay un acuerdo bastante claro sobre lo que se debe hacer. Y, tal vez esto sea lo más importante, si no cumples son esos mínimos, hay consecuencias.
Así que, recapitulando, esto es lo que incluyo en mi definición de profesional:
- Presentación o “que no te la sude
- Precisión
- Consistencia
- Responsabilidad
- Cumplir los niveles mínimos del oficio
No hay manera de sacar un buen acrónimo de esto. Pero pienso que es de estas cinco características de las que hablamos cuando decimos “profesional”. Y eso nos lleva a:
La tesis número dos:
Un montón de medios de comunicación profesionales se comportan de un modo asombrosamente “no profesional
Esto parece bastante obvio pero no por ello es menos deprimente. Aquí hay dos revistas que compré en el aeropuerto cuando venía hacia aquí.
La primera se llama Us Weekly. La segunda, Ok Weekly (N.d.T.: son dos revistas del corazón en Estados Unidos). Podéis ver que las dos llevan artículos sobre cierta pareja de famosos.
Bueno… ya sabéis, me paso las noches en vela, preocupado por la boda de Tom y Kate. Para volver a hablar de mí, que es el asunto del que me siento más cómodo hablando, yo conozco a Katie Holmes de la película “Go”. La adoraba. Durante una temporada, la felicitaba por su cumpleaños. Pero entonces me di cuenta de que una chica de 19 años y un tío gay algo mayor que ella no podían tener nada en común.
Pero, bueno, Dios les bendiga. Parece que les va bien juntos.
Eso es lo que esperamos. Pero es difícil de decir, porque, mientras una revista dice que su relación es de lo más sólida, la otra dice que están en crisis. Intentemos aplicar nuestros estándares de profesionalidad a estas revistas para ver cómo estamos.
Presentación: podríamos poner pegas al tipo de letra elegido, tampoco me gusta que escriban sobre las fotos, parece el anuario del instituto. Pero no hay erratas. No se puede decir que la presentación no sea profesional.
Precisión: Bueno… eso es más difícil de decir. ¿Se están separando Tom y Katie realmente? Yo mismo he estado en relaciones en las que no sabía seguíamos juntos o si aquello se acababa.
Consistencia: No es su punto más fuerte. Si recordáis el caso de Jessica y Nick - lo sé, es conmovedor – (N.d.T: Se refiere a Jessica Simpson y Nick Lachey, matrimonio de famosos del espectáculo, actualmente en trámites de divorcio), una semana era la culpa de él, la siguiente, de ella. Y te daba la impresión de que los periodistas escribían las dos versiones y luego decidían cuál iba mejor con las fotos de esa semana.
Responsabilidad: ¿Cómo se sabe si hay problemas en esa pareja? “Fuentes aseguran”. Ya. Fuentes. ¿Por qué me cuesta tanto creer a esas fuentes? Tal vez porque las fuentes cuyos nombres sí se mencionan no tienen nada que ver ni con Tom ni con Kate y solamente se dedican a especular.
Esta tendencia es peligrosa, porque siempre puedes encontrar a un tipo que diga cualquier cosa en tu lugar. Algunos se hacen llamar “experto en la vida social” o “observador de famosos”. ¿No somos todos “observadores de famosos”? Yo me he comprado esta revista. Eso me convierte en un observador de famosos.
Niveles mínimos del oficio: he elegido dos revistas. ¿Son todas iguales? Honestamente, creo que Time o Newsweek suelen tener niveles más altos, sobre todo cuando cubren noticias y no tanto cuando hacer “periodismo de entretenimiento”.
“Periodismo de entretenimiento” es uno de esos conceptos que se hacen más preocupantes cuanto más los piensa uno. Para mí es como ese dibujo que crea una ilusión óptica o ves un jarrón o ves dos mujeres mirándose la una a la otra. ¿Es periodismo sobre el entretenimiento o periodismo entretenido?
Pero, obviamente, no le pedimos a “Entretainment Tonight” o “Access Hollywood” los mismo estándares que a “60 minutes” (N.d.T.: “60 minutes” es un prestigioso programa informativo de la CBS). Como espectadores, lo vemos y pensamos: “Es un programa sobre famosos” y asumimos que casi todo lo que vemos es un montaje. El asunto se vuelve un poco extraño cuando tienes a una presentadora de informativos como Diane Sawyer (N.d.T.: presentadora del informativo de la ABC) yendo a África con Brad Pitt para hablar sobre el hambre. No es una auténtica noticia. Y creo que hace difícil tomarte en serio a Diane Sawyer cuando da noticias de verdad.
Una de las cosas que no es demasiado evidente para la gente que vive y trabaja fuera de la industria del cine es que Hollywood es una ciudad bastante pequeña. Todos se llaman por sus nombres. Aunque no se conozcan. Y tenemos dos periódicos locales: Variety y The Hollywood Reporter.
Si trabajas en la industria, te suscribes a los dos y te llegan a casa cada mañana. Variety es conocido por estar escrito en una jerga de expertos que lo hace casi ilegible (N.d.T.: Aquí August da varios ejemplos intraducibles).
El Hollywood Reporter, en cambio, está escrito en inglés.

Los dos periódicos tienen versiones en Internet con aproximadamente los mismos contenidos que en papel. Pero el Hollywood Reporter también tiene un blog, escrito por su Editora adjunta, Anne Thompson. El blog no contiene artículos completos, más bien párrafos cortos. Bueno, lo que conocemos como un blog.

Hace una semana leí algo en ese blog que me molestó un poco.
“Gracias a Stax, el experto oficial de ING FilmForce en Bond, por este enlace a una descripción del nuevo guión de James Bond. ¡Si no quieres que te “destripen” la historia, no entres aquí!”
Y luego incluía un enlace a una reseña del guión de la nueva película de James Bond.
Ahora, si has estado atento a esta especie de conferencia en forma de monólogo, recordarás que no acabo de llevar bien eso de las críticas de guiones. No creo que sean algo bueno. Para mí, es como decir que un niño va a ser feo con sólo mirar su ecografía.
Yo estaba irritado por la crítica al guión de “Charlie y la Fábrica de Chocolate” en Ain’t it Cool News y eso que era una crítica falsa. Ahora resulta que la Editora Adjunta del Hollywood Reporter enviaba un enlace a la crítica a un guión. No me pareció bien. Así que la llamé.
Su primera pregunta fue: “¿Qué pasa? ¿No va bien el enlace?”
Sí, funciona. Pero creo que no deberías poner ese enlace.
Le pregunté si iba a publicar la misma información en la version impresa del Hollywood Reporter. Me dijo que no, claro que no. Esto era un blog y los blogs son diferentes.
Y es ahora cuando nos acercamos al núcleo del asunto: ella envidiaba a los blogs. En cierto modo, ella envidiaba a Ain’t It Cool News, porque ellos pueden informar sobre rumores y especulaciones sin las mismas responsabilidades que el Hollywood Reporter. Los periódicos comerciales tienen con los lectores el contrato implícito de que sólo van a informar sobre hechos comprobables. Los blogs no. Y, gracias a esto, pueden hace lo que quieran.
Mantuvimos una buena conversación sobre porqué incluyó esa pieza y sobre la diferencia entre Periodismo con P mayúscula y lo que sale en Internet. Finalmente, ella revisó el artículo y eliminó el enlace.
Lo que no le dije, pero os lo digo ahora a vosotros, es que creo que fue muy poco profesional por su parte el publicar esa información. Es ridículo que tuviera que llamarla para que ella accediera a eliminarla.
Volviendo al asunto de la profesionalidad: no hay duda de que ella es una periodista en sentido clásico del término. Es editora y está en la nómina de uno de los periódicos más respetados de la industria. No puede decir: “no, en este contexto, sólo soy alguien que escribe un blog. No me juzgues con los mismos criterios”

3 Comments:

Blogger Pianista en un Burdel said...

Creo que traducir "givin' a shit" por "que no te la sude" es un verdadero hallazgo.

Y se merece Vd. una medalla por el trabajazo que está haciendo.

8:04 p. m.  
Blogger Daniel said...

Muchísimas gracias, pianista.

La verdad es que me tiré un poco de la moto con la traducción de "givin' a shit" pero es que no se me ocurría ninguna expresión muy coloquial que fuera quisiera decir lo mismo (que algo te importa) así que lo puse en negativo.

Tampoco es tanto curro, de verdad.

Un saludo

10:34 a. m.  
Blogger pablo said...

Amigo, es lo más cercano a lo que pienso, pero esos cuántos centímetros, o milímetros que faltan, son el problema.
Esto va para el I, II y III. De acuerdo con lo del profesionalismo, diferentemente del amateurismo, desde tu particular enfoque; pero, ¿y el dinero, una vez resueltos los componentes fundamentales del profesional? ¿No nos quedaremos de brazos cruzados, y poco menos que en cueros, con nuestro buen código de profesionalismo, no es cierto? A ver, ¿dónde se encasilla el asunto tan execrable a veces, pero tan necesario del dinero?
Pablo
http://pablomendietapazs.blogspot.com

5:48 p. m.  

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