20.10.06

¿Por qué son buenas las cosas buenas? (Enésimo post incoherente)



Hace unos pocos años me regalaron el disco "Cobblestone Runway" de Ron Sexsmith. Y, bueno, me quedé con la cara que se le queda a uno cuando le regalan un disco llamado "Cobblestone Runway". Y luego le aclaran que el tal Sexsmith es un cantante canadiense.

Guay. Lo que estaba esperando.

Bueno, pues "Cobblestone Runway" es ahora uno de mis discos favoritos.

Ya desde las primeras escuchas me di cuenta de que ahí había un montón de preciosas canciones, emocionantes y sencillas. Ni siquiera me fijé demasiado en las letras. Pero los fragmentos que entendí también me encantaron.

¿Y esto qué pinta en un blog de guión? Esperad un poquillo, please.

Poco después, Sexsmith sacó "Retriever". Y casi es mejor que el anterior. O sin casi.

Ahora, después de un disco intermedio con un tal Kerr, ha salido "Time being". Y escuchándolo, he tenido una extraña sensación: todo era igual que en los discos anteriores. La estupenda voz de Sexsmith, el mismo tipo de arreglos, letras del mismo estilo pero (sabías que vendría un “pero”, ¿verdad?)... las canciones no llegaban.

No eran tan buenas. Al menos, no para mí. Y tampoco para el tipo que pone las estrellas en All Music Guide, por ejemplo. (Siempre he querido ser estrellador, hasta ahora me he quedado en estrellado. Misterios sobre esa olvidada profesión: ¿el mismo estrellador califica películas, hoteles y frigoríficos? Por cierto, ¿alguien entiende las estrellas de los frigos, todos tienen cinco o yo he tenido siempre unos frigos cojonudos, los Villamagna de la congelación?)

Volvamos al asunto.

¿Cómo puede ser que las canciones sean peores si los elementos que las forman son iguales? Es decir, si el intérprete canta igual de bien, si los músicos tocan sin ningún error, si el sonido está grabado con la misma calidad...

Me estoy haciendo un poco el tonto. Pero sólo un poco.

Evidentemente, el problema está en las canciones. No en la manera en que se interpretan.

Pero, entonces, ¿qué es lo que hace que una canción sea mejor que otra si no es el modo en que está interpretada?

La manera en que está escrita, compuesta - contesta Pero Grullo, desesperado ya.

Podría ser que Sexsmith hubiera decidido dar un giro a su carrera, experimentar con extraños cambios de acordes, hacer dodecafonismo o un homenaje a la obra de Yoko Ono... Pero no, no es el caso.

Así que, dentro de su estilo, hay canciones que están mejor y canciones que están peor. (Gran conclusión, he necesitado un folio para llegar a ella).

Yéndome un poco por las ramas, me suena que Aristóteles decía que las cosas se definían por sus fines (aquella noche habíamos tomado demasiada hidromiel - el Panatinaikós nos la había vuelto a jugar - y no recuerdo las palabras exactas de Ari).

Es decir, estos folios que tiene sobre su mesa son un guión de largometraje (porque están escritos con el fin de ser rodados así) cómico (porque su objetivo es que la gente se ría al ver el citado largo). Si tal objetivo (que la gente se ría) no se cumple, la película no habría alcanzado su fin y, posiblemente, cuando le llevaras otra historia, el productor te enseñaría que tiene un objeto metálico bajo la mesa cuyo fin es acoger guiones de escritores que escriben comedias que no hacen reír.

Volviendo a Sexsmith. Supongo que, en mi caso personal, me parece que las canciones de “Time Being” son peores porque... no consiguen despertar en mí las sensaciones que despertaban las de los anteriores discos. Es decir, posiblemente la prueba de fuego de una canción, una novela, una película... esté en las personas que la reciben y no tanto en la obra en sí.
Y estaría lograda cuando consiguiera provocar en los que la reciben las sensaciones que el autor quería provocar. Independientemente de la perfección técnica de cada una de sus partes.
El tipo que hace tuercas para aviones sabe que una tuerca está bien hecha si consigue que no se desprenda el ala. No tiene que preguntarles a todos los pasajeros del avión cómo la ven. Tampoco está pendiente de lo que digan los periódicos al día siguiente sobre su tuerca.
Pero nosotros no hacemos tuercas para aviones (al menos no profesionalmente). Nosotros dependemos únicamente de las sensaciones que creemos en todos y cada uno de nuestros espectadores. No hay otro criterio objetivo. El tipo de la tuerca dice: "la tuerca es buena porque agarra, aunque a tí te parezca fea". Nosotros no podemos decir: "mi peli es la leche, la gente sale de los cines a la carrera, pero la peli es la leche". Bueno, lo podremos decir, pero seremos unos gilipollas.
Y lo malo es que en nuestra audiencia hay gente estupenda y también está ese tipo que se partió de risa con "La lista de Schindler".

Nuestro trabajo consiste, básicamente, en manipularles con los trucos que hemos ido aprendiendo.

Venderles la moto, el casco, el traje y las rodilleras... todo para conseguir que rían, lloren, se enfaden, intenten derrocar al gobierno o salgan del cine bailando si eso es lo que queríamos lograr.

Esa gente ha pagado su entrada, ha hecho cola bajo la lluvia, se ha ido a pillar el DVD, ha esperado largo tiempo a que el eMule les bajara tu peliculita o ha hecho un simple zapping en el televisor... se lo merecen: manipúlales.

Es decir, emociónales.

Y, si lo haces bien, vendrán a por más.

8 Comments:

Anonymous yosoyespartaco said...

buen post, pero jo macho, cómo te enrollas
saludines

9:42 a. m.  
Blogger ninfomana said...

El pianista y tu metidos a críticos musicales. ¿Será teleapatía?

10:05 a. m.  
Anonymous profesorguapito said...

A mí "Time being" me gusta. Y la palabra es MELODIA.
Tócala otra vez, Dani.

1:27 p. m.  
Anonymous Haley Joel said...

Confiésalo, éste es el discurso que tenías preparado para el Premio Principe de Asturias de las Artes, lástima que se adelantara ese cantamañanas de Auster. (Que la verdad, no se ha esmerado mucho con el suyo)
Bromas aparte, muy buena tu reflexión. Pero entonces, ¿cuál es la solución? Si el autor hace lo mismo que hace siempre, si da lo máximo de sus capacidades, y resulta que el éxito o fracaso de su trabajo depende de un factor tan fantasmagórico y subjetivo como la reacción emocional del lector/espectador/oyente, ¿qué podemos hacer? Por la misma regla de tres hay que pensárselo dos veces antes de cargarse la carrera de un artista/creador porque nos parezca que ha bajado la calidad de su trabajo. Yo puedo decir que Iron Maiden son "una pálida sombra de lo que fueron" (porque igual resulta que yo soy más viejo y ya no estoy para la épica heavy) pero luego voy por la calle y veo a unos quinceañeros (o doceañeros) con camisetas del grupo y flipando con sus ipods como si escucharan a Dios.
O alguien puede decirme que "House" ya no es tan bueno como antes, que ya se repite, pero a mí me parece cojunudo y brillantísimo sencillamente porque me perdí toda la primera temporada.

De modo que propongo una regla general, quizás algo conservardora y partidista (digamos que me pongo más del lado de los autores que de los receptores): Cuando estemos hablando de alguien que alguna vez haya hecho algo realmente BUENO, excepcionalmente bueno, aunque tengamos la sensación de que está patinando y deslizándose cuesta abajo con sus siguientes obras, antes de lanzarnos a la yugular debemos recordar que sigue siendo la misma persona, el mismo creador que una vez nos puso los pelos de punta, y que si nos predisponemos negativamente hacia él lo único que conseguiremos es perder la oportunidad de volver a emocionarnos cuando vuelva a hacer algo excepcional. Porque tarde o temprano lo hará, estad seguros.

11:53 a. m.  
Anonymous haley joel said...

Ah, he curioseado Ron Sexsmith y mola (Dios bendiga el iTunes).
Ya que nos ponemos a recomendar grupos raritos, ahí va el mío, algo más oscuro:
The Fullbliss
(Ellos también tienen un disco glorioso y otros... ejem)

1:42 p. m.  
Blogger Daniel said...

Yosoy, gracias. Cierto, me he enrollado en este post, torrencial que me sentía.

Vale, profesor guapito, lo tocaré de nuevo. Ya sabía yo que el ejemplo me iba a traer consecuencias. Espero que haya un frente proSexmith a la puerta de mi casa con bates y piedras.

Sí, haley, era mi discurso para el premio Felipín, como dice Ángela - por cierto - podéis leer el discurso de Auster íntegro en su estupendo blog -. Pero como el Auster es más guapo que yo, se lo han dado a él. Hay mucha gente actuando por ahí para perjudicarme.

Haley mi intento de respuesta: ¿por qué son buenas las cosas buenas? Porque nos hacen sentir emociones. Las que quiere el autor, claro (porque si un drama nos hace partinos de risa, tal vez no sea muy bueno)

Como las emociones son algo tan individual y subjetivo, siempre habrá unos cuantos tipos que digan que no, que la Capilla Sixtina les parece un horror. Sin embargo, el tipo de la tuerca sabe que está bien hecha porque... funciona, independientemente de las opiniones.

Respecto a tu llamamiento a que tengamos más confianza en y seamos menos duros con los autores que, por lo que sea, nos decepcionan por una vez, estoy muy de acuerdo. Pero ya sabes lo que dicen en USA "eres tan bueno como lo último que has hecho".

Creo que estos dos elementos (inseguridad sobre su propio talento, incapacidad para tener un prestigio o un empleo estable) que he comentado tienen que ver con el proverbial desequilibrio mental de los escritores.

Muchas gracias por la recomendación, la escucharé. No te pierdas la canción "God in them hills" de Sexsmith.

10:24 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Gracias de parte de Paul y mías. Sí, lo de la inseguridad sobre el propio talento es cierto, ¿pero qué es más potente? O sea, ¿es más perjudicial una crítica destructiva o un halago concienzudo? Porque si fuéramos justos (con nosotros mismos, que es de lo que se trata) deberíamos intentar un equilibrio o llevar un cuaderno de halagos y críticas, porque yo personalmente me enroco en las críticas pero digiero los halagos muy rápido.

10:46 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

¡Si no fuera porque me acabo de depilar, los vellos como escarpias tendría, Dani! Y aunque suene a coña, va en serio.

ESTO ES PARA ÁNGELA: Pues a mí me caes fenomenal desde que dijiste que mi blog te molaba..., je, je.

9:28 p. m.  

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