19.6.06

Cuando se va

Raúl está sentado en el banquillo. Ve a los demás jugadores. De rojo. Pasan el balón donde deben pasarlo. Al hueco. Suele decirse que juegan de memoria. Pero no. Jugarían de memoria si estuvieran volviendo a hacer algo ensayado. Pero no es el caso. Están inventando las jugadas en ese momento. Así que están creando colectivamente. Y cada uno sabe dónde debe estar. Decisiones de espacio y tiempo. En este segundo, yo me coloco en este punto X del campo. En esta décima D, envío el balón a ese otro punto del campo Z, poco distante del X. Lo envío en la décima D porque calculo el tiempo de desplazamiento T según la velocidad V que imprimo al balón. Envío el balón al punto Z para que mi compañero F pueda llegar a él en carrera a una velocidad B y aproveche esta energía para impulsar el balón en la dirección H.

Y cada uno de los cálculos es exacto. Y el balón se desplaza como debe desplazarse. Y el jugador contrario no puede alcanzarlo por mucho que lo intente. En cambio, el compañero corre a la velocidad B, justo la necesaria para poder llegar a tiempo: ni demasiada ni poca.

Y durante un partido completo todos los cálculos salen bien. Cada jugada es un éxito.

Y el tipo que solía hacer esto, el tipo que hacía estos cálculos, el que nunca se equivocaba, el que encontraba una solución genial cuando nadie adivinaba ninguna opción, el que inventaba una parábola definitiva cuando los demás sólo esperaban un lanzamiento plano y directo abocado al fracaso, está sentado en el banquillo. Viendo cómo otros hacen sus cálculos. Y se maravilla cuando los ve. Porque las cosas bien hechas seducen hasta al espectador más escéptico.

Y cuando el entrenador le dice que va a salir, Raúl sabe que va a ser una piedra en el mecanismo. Posiblemente también sabe que el entrenador le saca por caridad.

Saldrá y correrá. Intentará su vieja lógica. Alguno de los trucos más resultones, los que nunca fallan. Pero él sabe que no.

Que sea lo que sea “eso”… él lo ha perdido. Lo tuvo. Vivió bien de ello. Quería creer que tenía algo que ver con su esfuerzo, con su determinación, con su decisión de sacrificar el resto de su vida por ello.

Pero no. Por mucho que se esfuerce, sabe que nada depende de él. Incluso piensa que tal vez sea al contrario. Cuanto más corra, más se alejará “eso”. Por que “eso” es la manera de solucionar problemas por la vía más sencilla y bella. Sin más sudor del necesario.

Justo lo que están haciendo sus compañeros sobre el campo en estos momentos mientras él mira y hace los rutinarios ejercicios de calentamiento.

Anima al compañero al que sustituye, algo avergonzado, ya que sabe que no podrá mejorar su rendimiento.

Pero tiene que intentarlo. Por eso corre hacia ese balón que ha rechazado el defensa aunque sabe que no llegará a alcanzarlo. Lo sabe desde que comienza a correr, pero eso es lo de menos. Tiene que intentarlo. Ese es el tipo de cosas que hace un futbolista que sabe que “eso” le ha abandonado.

Cuando un tipo que tiene un blog se encuentra en una situación similar escribe cosas como esta que acabas de leer. El balón está ahí botando, siempre a unos centímetros de la bota. Siempre cerca, siempre inalcanzable.

6 Comments:

Blogger Pianista en un Burdel said...

Puede que no llegue usted nunca a cobrar las obscenidades que cobra ese chavalín de San Cristóbal de los Ángeles, pero no por eso piense que se le ha "escapado" nada.

Ánimo y siga dándole a las teclas.

8:52 p. m.  
Blogger Angela said...

Daniel, no he leído guiones tuyos pero posts como éste demuestran que sabes escribir y que, aunque no lo creas, mucha gente daría un riñón por tener ese don o como lo quieras llamar.
Hay muchos días malos, y muchos días buenos. Creo que deberías animarte, y te lo digo yo que llevo seis años de curro profesional en cine y tele y mis únicos créditos son unos agradecimientos (en cine, ¿eh?) Así que cuando digas "inalcanzable" piensa en tus compañeros de equipo... y mientras escribo esto Raúl acaba de marcar. Fuerte, ¿no?

10:34 p. m.  
Blogger Daniel said...

Cierto, ángela, menudo post más oportuno, ¡ahora va Raúl y marca!

¡Muchas gracias a los dos por los ánimos!

De vez en cuando me da por un poco de autocompasión. Al menos, los que escribimos podemos sacar algo positivo de nuestras pequeñas crisis: un texto en el que hablemos de ellas. ;)

11:29 a. m.  
Anonymous Modigliane said...

Anda que te has lucido. Raúl marcó el gol decisivo. Yo soy raulista y quien tuvo retuvo. Así que no te preocupes por fallar un pase de vez en cuando, que al final el gol llega.

11:36 a. m.  
Anonymous david said...

Al final Raul marcó, las cosas cambian cuando menos te lo esperas.
Hace tiempo leí una cosa que me resultó muy cierta; es absurdo valorar tus progresos por lo que te está ocurriendo en el momemento, es más bien lo que inviertes lo que pruduce mas tarde recompensas.

Animo Daniel todo llegará!!

10:42 a. m.  
Blogger ninfomana said...

Por ser tú, hoy no me saldré del guión.

Muchos ánimos Daniel.

6:40 p. m.  

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