22.5.06

El tipo listo que se sienta al fondo


Leo una entrevista con Aaron Sorkin, ya sabéis, el creador de "El Ala Oeste de la Casa Blanca", autor también de "Algunos hombres buenos". Podéis leerla aquí, en inglés. Está muy centrada en la serie, así que, si no la habéis seguido mucho, tal vez no os interese demasiado.
La leí hace unos cuantos días pero hay una frase que se ma ha quedado. Sorkin dice que, cuando hablaba con los asesores políticos, les pedía que le dijeran lo que opinaban sobre una cuestión... y también lo que argumentaría la persona más inteligente de la habitación que estuviera en contra de su opinión.
Justo, lo que dice ese tipo que ha estado callado, al fondo de la habitación, escuchando todo en silencio.
Todos sabemos lo que piensa ese tipo. De hecho, todos tenemos a ese tipo en algún lugar de nuestra mente. Cada vez que damos una opinión, sabemos que... no es del todo cierta. Sólo rezamos para que nadie descubra en nuestros argumentos la grieta que nosotros sabemos que existe. Cuando el tipo que se sienta al fondo habla... nos sentimos descubiertos. Como si a Tamariz alguien le pidiera que enseñara la mano izquierda después de hacer cierto truco. Tamariz sentiría terror. Pero también admiración. El capullo ése domina. Sabe dónde tengo el as de picas (¿por qué demonios esta gente usa siempre barajas de póker?)
¿A qué me refiero con todo esto?
A que todos los personajes que escribamos tienen que tener razones para actuar. Y cuanto mejores sean esas razones, mejor será la historia. Y las razones son buenas si sentimos que lo son.
Esto parece una perogrullada. Y seguramente lo es pero... se olvida con frecuencia. ¿Por qué? En muchos casos, por un sentido, para mí erróneo, de la moral.
¿Cómo voy a poner a un personaje inteligente serio y, por lo demás, modélico, defendiendo, por ejemplo, a un régimen fascista?
Sorry pero... si tus opiniones políticas, éticas, etc. son más potentes que tus ganas de hacer bien tu trabajo, dedícate a la política o apúntate a una O.N.G..
Si quieres que tus argumentos ganen en el debate, enfréntalos a alguien inteligente y... deja que el espectador decida. Sería como si en una competición de salto de altura, alguien bajara la barra para que sus amigos la superaran sin problemas. No les estaría haciendo un gran favor a los amigos y, sobre todo, le estaría faltando al respeto al público. Una competición adulterada no acaba de tener gracia.
Saca de tu interior los argumentos más inteligentes contra tus propias opiniones y escríbelos. Saca al tipo del fondo de la habitación y hazle defender al falangismo. Hazle defender las leyes contra el aborto (o a favor, si es lo que necesitas), contra la eutanasia, haz que opine que nuestro país debería ser un república federal o... una monarquía absolutista.
Sea que lo sea, que lo defienda con inteligencia, con coherencia. No lo caricaturices. Tampoco hagas que sea feo o vicioso para desacreditarle "por contagio" ...
Si alguien te recrimina haber escrito que un personaje defendiera con coherencia "la Solución Final" pídele perdón por hacer bien tu trabajo.
En un artículo del periódico de ayer leí que "comprender no implica perdonar". (Para los que tengan problemas con esto, ejemplo un poco simplificador: entender cómo funciona una bomba no significa que defiendas su uso ni que vayas a empezar a fabricarlas. Más bien es un paso imprescindible para desactivarla, ¿no?)
Pienso que posiblemente sólo quien duda sobre sus propias convicciones se resiste a intentar comprender las ajenas. Y para escribir bien un personaje creo que es necesario comprenderlo.
Y entonces me acuerdo de unas cuantas conversaciones con mi amigo Félix sobre las películas que tratan la Guerra Civil. Tal vez serían mejores si en alguna de ellas le dejaran hablar un ratito al tipo listo que se sienta al fondo de la sala.

14 Comments:

Anonymous fanshawe said...

Tengo mi propia teoría con eso, que es exactamente la tuya :P : creo que el guionista tiene terror a que en algún momento se le juzgue por algo que hacen sus personajes, que se le acuse de apología de-lo-que-sea.

Si hacemos una película sobre un terrorista terrible que es un padre formidable tenemos miedo de ser señalados con el dedo por "justificar a los malos".

La semana pasada, en un guión en el que estoy echando una mano a un amigo (la idea es estupenda pero tiene muchos espacios en blanco), nos paramos en ese problema precisamente. Uno de los protagonistas hace un discurso justificando una invasión y una dictadura, y llega a ser muy convincente.

Por la cabeza de ambos pasó la misma idea: ¿parecerá que estamos de acuerdo con las dictaduras?

Pues eso.

3:02 p. m.  
Blogger Daniel said...

Justo, fanshawe.

Ahora que mencionas esa "humanización" del terrorista recuerdo que hubo un debate sobre esto en Alemania. Si no me equivoco, Wim Wenders acusó al director de "El Hundimiento" por haber humanizado a Hitler en su película. Creo que no estoy muy de
acuerdo con esa opinión.

Pero, de todos modos, no hay duda de que alguien como Wenders también es un tipo listo que se sienta al fondo de la habitación, así que pienso que hay que tener muy en cuenta opiniones como la suya.

7:40 p. m.  
Anonymous Snowman said...

Lo siento, me he ido al fondo de la habitación para esnifar una raya de coca sin molestar a nadie, y no he podido escuchar lo último que ha dicho. ¿Podría repetirlo?

8:33 a. m.  
Anonymous Toth-Amon said...

Sin embargo, Stanley Mann, maravilloso guionista de "Conan el destructor", tan denostado en su tiempo por hacer apología del bisexualismo interracial (Grace Jones, Will Chamberlain, André The Giant) musculado y perfectamente bien definido (no como en la cándida "Conan el bárbaro" de John Milius, que peca de lo que podríamos denominar behemothismo ignenuo), tras el triunfo eurovisivo de Lordi y su "Hard metal Halellujah" podría ser elevado a los altares como el visionario definitivo. Pero la memoria colectiva está para eso, para olvidarnos de ella todos a la vez...

8:41 a. m.  
Anonymous Guillermo Zapata said...

Estoy deacuerdo, pero sólo hasta cierto punto. Eso convierte los guiones en "debates de opinión" y ejercicios de inteligencia, lo cual, claro, es excelente (A mi El Ala Oeste me encanta por eso) Pero ¿qué pasa con las motivaciones humanas? ¿Con el tipo que es fundamentalmente egoísta independientemente de lo que piense sobre el aborto? ¿O la señora básicamente incompetente metiendo la pata? ¿Y la gente sin argumentos, ideológizados? El guión tiene que ser inteligente, pero los personajes no tienen porque serlos, otra cosa es que los listos y los tontos se repartan ideológicamente.

En el caso de la Guerra Civil está claro, tienes ejemplos completamente tendenciosos y ejemplos de humanización real de los personajes (Pienso en La Vaquilla, por ejemplo)

También tenemos el caso en el que el guionista quiere, a través de una historia proponerle al espectador un modo de mirar el mundo, no meramente una discuión, ahí hay que ser inteligente, pero para vender sin resultar tendencioso una determinada perspectiva. La "nautralidad de los creadores" es una falacia, no es real. Los creadores viven en el mundo, se alimentan de lo que pasa y opinan, como todo el mundo. Otra cosa es que lo tengan que hacer con inteligencia.

Quizás la clave sea deberse a los personajes, a lo que dirían... Claro que también es el guionista quien decide como son los personajes... uhm, quizás no haya clave.

12:46 p. m.  
Anonymous acho said...

Muy sabias palabras, sí señor.

Siempre que hablemos de personajes inteligentes que conversen sobre temas serios, cuando menos maniqueo, mejor. Y si alguien se cuestiona sus ideas, tanto mejor... el cuestionamiento de todo es un signo de inteligencia, en mi opinión.

Además, en dramaturgia todo lo a contracorriente mola: el personaje tonto que dice algo brillante, al desagradable que se muestra finalmente amable, el inteligente que muestra una flaqueza tontísima... Y eso incluye al facha total que dice algo que te deja pensando que, después de todo, y aunque no estés de acuerdo, comprendes por qué lo dice, y te deja un poco sin palabras.

2:01 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Guillermo,
no creo que el creador deba ser neutral; está claro que la posición que defienda va a estar mejor colocada en el guión. Lo que no se puede hacer es darles virtudes a los personajes que piensan como tú y defectos a los contrarios. Las cosas no son blancas o negras, cualquier cuestión, por obvia que nos pueda resultar, tiene un punto desde el que se ve gris. Hay que saber buscar ahí. Incluso si buscar ahí te va a llevar a plantearte algo que crees tener muy claro. Se puede cambiar de opinión y se puede ser contradictorio.
Un saludo.

4:49 p. m.  
Anonymous modigliane said...

Estoy de acuerdo en que no hay que identificar lo que hacen, dicen o piensan los personajes con lo que hace, dice y piensa el escritor, pero eso no quiere decir que sea criticable que una obra sea tendenciosa. Desde mi punto de vista una obra es ficción y desde esa ficción un escritor puede utilizarla para contar su versión, si quiere. Esto ha de ser radicalmente distinto en el documental, formato en el que la tendenciosidad huele a podrido. Y de eso, lamentablemente, hay mucho.

5:41 p. m.  
Anonymous Guillermo Zapata said...

Es una pena que no se pueda discutir por hilos, como en los foros tipo slashdot, así no hay forma de organizar la info.

A lo que íbamos.

1)Lo que me preocupa de la argumentació original es simplemente que los guiones no se basan sólo en argumentaciones y contra-argumentaciones, que eso es muy cerebral. Que hay veces (muchas) que las motivaciones pueden más que los argumentos y que los guiones así, a veces pecan de cerebrales, de ejercicios de "mira lo listo que soy".
2) Creo que la clave es centrarse en los personajes y la situación, aunque éstos personajes sean poco inteligentes o poco argumentativos, pueden revelar mucho más una verdad que una discusión llena de buenas ideas.
3)Ser tendencioso para mi es hacer personajes planos y poco interesantes, sean listisimos o unos cenutrios y hacerlo por motivos ideológicos, que están por encima de la historia
4)Pero creo que, como dice Modigliane uno debe "poner de sí" en las historias, tomar "partido hasta mancharse" (aunque sea mancharse de mierda :=) Pero sin ser tendencioso.
5)Lo que no entiendo es por qué un documental no puede seguir esas normas. La realidad es una construcción social igual que las narraciones, las imágenes de "lo real" mienten tanto como las otras, ¿es tan fácil además hacer una separación tan clara? ¿Es Bowling for Colombine menos documental y menos bueno por reconstruír la realidad? Yo creo que no.

Además, hay un género literario, que es el panfleto, que cada vez reivindicamos menos y que es una herramienta comunicativa muy importante, y que ha dado grandes películas, para no tirar de rojillo podría decir... "El triunfo de la Voluntad", por ejemplo.

Saludos.

6:14 p. m.  
Anonymous acho said...

Solo una aclaración: hay que tener en cuenta que el ejemplo está sacado de Aaron Sorkin, cuyos guiones si son extremadamente argumentativos y, en el caso de "El ala Oeste", políticos a más no poder. Ahí se puede aplicar completamente lo de "dale a los que piensen lo contrario que tú los mejores argumentos posibles". Lo contrario es facilón y muy poco interesante, en mi opinión.

Dar un punto de vista no significa ser maniqueo. Es más, cuantas mejores armas des a tu enemigo, más demostrarás la validez de tu opinión. "El ala oeste" es, en principio, una serie muy de izquierdas, pero la gente de derechas a veces dice cosas que dejan patidifusos a los protas. Y por eso es grande...

6:32 p. m.  
Blogger Daniel said...

Guillermo, creo que sé al tipo de foro que te refieres, pero... me temo que en estos blogs estándars de blogger no se puede hacer esa configuración. Si sabes algo, dímelo, please.

Estupendo blog el tuyo, por cierto, estás linkeado, igual que el de ángela y el Casiopea.

De acuerdo contigo en que "la vaquilla", casi sin pretenderlo, tal vez sea la mejor peli sobre la guerra civil.

Está estupenda esta discusión, ¡que siga la fiesta!

12:21 a. m.  
Blogger Angela said...

Muchas gracias, Daniel.

El sábado pasado volví a ver uno de mis capítulos preferidos de "The West Wing". Jed Bartlet le hace un pequeño regalo a Leo Mac Garry, en un momento de ésos que los americanos denominan "when the shit hits the fan" (en castellano suena peor todavía). Leo Mac Garry abre el regalo, es una pequeña caja, y en su interior, una servilleta, que reza escuetamente, "Bartlet for America".

Llamadme sentimental, pero momentos así (unidos a ese debate político e intelectual del que habláis) son los que hacen que me vuelva fanática de una serie.

2:14 a. m.  
Anonymous Guillermo Zapata said...

Eh, no. En bloggers (Y yo creo que en blogs en general) las discusión porn hilos no está soportada. Pero los que nos hemos criado con los foros basados en Slash con sus miles de opciones en los comentarios, lo echamos de menos :=)

Ya he visto que me has enlazado, pero creo que confundes dos blogs, el mío es Casiopea, el otro supongo que te refieres a Zeroneuronas, que es de Antonio, un compañero. (Que, efectivamente, tiene muy buen blog)

Si, para mi La Vaquilla es de las mejores películas sobre la guerra civil, con su ambigüedad y sus dobleces, me encanta. He discutido con muchos amigos que la consideran una película "neutral" de "reconciliación", nunca he estado deacuerdo, es una película que habla de la barbaries de las guerras y de la barbarie de la guerra civil, pero sin ocultar sus simpatías.

3:45 p. m.  
Blogger Daniel said...

Perdón, guillermo, confundí un nombre con el otro. Molan mucho los dos blogs.

Completamente de acuerdo contigo sobre "La vaquilla".

4:51 p. m.  

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