17.8.09

Yo soy Bea. Una autopsia (I)













Este domingo se emitieron los últimos episodios de “Yo soy Bea”, la serie en la que he estado trabajando durante el último año y medio. Ya he contado alguna vez que ha sido un trabajo extenuante y divertidísimo, en el que he estado rodeado de un grupo de compañeros y jefes tan talentoso, divertido y amable que han hecho que me sintiera mucho mejor que en casa. Lo peor de mi experiencia en esta serie es que… se ha acabado. Bueno, y también que me ha impedido dedicarme a la caza mayor y a escribir en este blog, que he tenido demasiado desatendido durante estos meses.

Antes de dar por cerrada esta etapa de mi vida, quisiera contaros en qué ha consistido mi trabajo en la serie y qué cosas creo haber aprendido.

Hace un tiempo me llamó la atención un post, que traduje y colgué aquí, en el que John August, resumía sus experiencias dirigiendo “The Nines”, lo titulaba post – mortem (Autopsia). Creo que esto que empiezo ahora va a ser una especie de “autopsia de Bea”.

Espero saber contar las cosas de manera que los no seguidores de la serie me entiendan.

Estaba acabando de trabajar en otra serie cuando, a principios del 2008, me llamó la coordinadora de "Yo Soy Bea" para decirme que les había gustado mi prueba. Me contrataban como escaletista.

No era seguidor de la serie, pero, para preparar la prueba, estuve viendo episodios en Internet (muchas fans colgaban en YouTube fragmentos de los capítulos. A partir de ahora me referiré a la audiencia de la serie en femenino, tal vez sea incorrecto pero, dado el reparto por sexos de nuestro público, es mucho más descriptivo). Teniendo en cuenta todas sus limitaciones, la serie me sorprendió porque resultaba especialmente divertida y fácil de ver.

Hasta ese momento, yo había trabajado en bastantes series pero las únicas con éxito eran de ámbito autonómico, así que me hacía especial ilusión la experiencia en Bea, que llevaba ya año y medio de un éxito brutal.

Esto no tardó en matizarse un poco. Sí, en la habitación grande de la oficina de Quevedo seguiría trabajando el equipo de escaletas de la serie, que iba a ganar su segundo TP por esas fechas. En la pequeña, la que daba al patio, Rober, Ari y yo íbamos a dedicarnos a darle martillazos a un círculo hasta hacerlo cuadrado. Es decir, íbamos a intentar continuar una serie llamada Yo soy Bea… sin Bea.

Efectivamente, se había decidido que la historia de la pareja protagonista, que se había prolongado, con éxito, durante más de 400 episodios, debía llegar a su fin. Sin embargo, la audiencia de la serie estaba tan consolidada y los personajes “secundarios” tenían tanto tirón que tanto Telecinco como Grundy, la productora, consideraban que debía intentarse continuar la serie sin la protagonista, que le daba título, ni su amado Álvaro.

A pesar de que se había barajado la posibilidad de cambiar el nombre de la serie, para que dejara de estar tan relacionada con un personaje desaparecido, se decidió dejarlo igual. Muchas veces, cuando eres un simple guionista, no sabes quién toma estas decisiones: no sabes si es la productora, la cadena, no sabes hasta qué punto se podía haber luchado más o menos para torcer esa voluntad… Divago sobre esto porque me da la impresión de que la decisión de mantener el título tuvo consecuencias de las que yo por lo menos no fui consciente en el momento. A veces creemos que los nombres de las cosas son simplemente convenciones, maneras de aludir a una realidad. Sin embargo, creo que a veces los nombres determinan muchos aspectos de la cosa a la que aluden y condicionan las expectativas de las personas que los escuchan o utilizan. Tal vez esto suene un poco críptico y/o pretencioso, pero volveré sobre ello dentro de un rato y espero que entonces quede claro. El caso es que la serie siguió llamándose “Yo Soy Bea”. El título nos hizo sentirnos obligados a llamar Beatriz al nuevo personaje femenino que, en parte, iba a ocupar el lugar de la desaparecida Bea. ¿Nos veríamos obligados a tener un personaje llamado Beatriz permanentemente en la serie? ¿Y si la serie duraba veinte años más? ¿Deberían sucederse eternamente heroínas homónimas?

Antes de seguir, tengo que hacer una distinción. Hay dos tipos de series diarias. El modelo hispanoamericano, la telenovela, basado en una historia principal, muchas veces la de la protagonista que, con frecuencia, da nombre a la serie (sí, también suelen ser heroínas y no héroes). Las telenovelas vienen a durar algo más de cien episodios. El tema suele ser romántico y, el final suele resolver positivamente ese romance. Vamos, la cosa acaba en boda. No hay vida después de la boda. No hay segundas temporadas. “Betty la Fea(en la que estaba basada nuestra "Bea"), “Cristal”, “Los ricos también lloran” son ejemplos de telenovelas de gran éxito.

Otro modelo de serie diaria es la soap opera, o serial, más anglosajona. Aquí la serie no se basa principalmente en una trama o personaje sino en algún otro tipo de elemento más permanente y estable. Por ejemplo, un barrio, una familia, una ciudad o una época histórica. La ventaja de este tipo de series, como es evidente, es que las soaps no ven hipotecado su futuro por el éxito de una trama o por la continuidad de un actor concreto. Esto permite a las soap operas exitosas durar mucho más que cualquier telenovela. Una renovación sucesiva de personajes y escenarios permite ir continuando la serie sin grandes traumas. "Coronation Street", "Goenkale", "Arrayán","Amar en tiempos revueltos", "Guiding Light" o "Neighbours" son soap operas muy veteranas, algunas de ellas con más de 50 años en antena.

Yo soy Bea pretendió pasar de ser una telenovela a ser una soap opera. A eso me refería antes cuando decía que nuestro trabajo era tratar de cuadrar un círculo. No se trataba, en principio, de sustituir a Bea la fea por una nueva protagonista y de enlazar una nueva telenovela con otra, sino de entrar en un tipo de serie más coral. Sin embargo, tal vez en esto faltó una decisión más clara: pese a que la apuesta era, en principio, pasar a ser una serie sin una heredera de Bea, el título se mantuvo, la historia de amor de la nueva protagonista ocupaba un porcentaje muy alto de los episodios y también se pretendió que el tono de esta historia fuera romántico y exaltado.

Cuando me incorporé al grupo de escaleta, aprendí una expresión que todo el mundo usaba con familiaridad: una secuencia “con dos caballos” era una en la que había dos objetivos diferentes que no acababan de casar demasiado bien. A partir de entonces, usé y abusé de la frasecita. Sin embargo, no creo equivocarme si digo que en ese momento, cuando se decidió cómo continuar la serie hubo dos caballos. Uno tiraba hacia la soap opera, el otro hacia la telenovela clásica. Y parece que no fuimos del todo capaces de poner a los dos caballos a cabalgar en la misma dirección. Ahora es más fácil verlo.

El nuevo personaje, Be, (abreviatura de Beatriz, claro) se presentó como una lectora del blog de Bea y como una de sus rendidas admiradoras, logrando así cierta identificación con las espectadoras, y se convirtió rápidamente en una de sus mejores amigas. Estaba tan presente en la vida de su nueva amiga que la ayudaba en su esperada transformación y le “cedía” el escenario de su boda. Analizándolo ahora, me da la impresión de que la maniobra para presentar al personaje fue hábil pero tal vez también delató cierta ansiedad por nuestra parte. Necesitábamos que las espectadoras quisieran y se familiarizaran con la nueva protagonista, de modo que la convertimos en la gran ayudante de la antigua. Creo que fue más hábil que coherente. Posiblemente la audiencia hubiera preferido un final más coherente con la historia que iba a terminar. Y, satisfecha, nos hubiera concedido tiempo y atención para la nueva trama y su protagonista.

Después de unos meses en los que los del NP (Nuevo Proyecto) seguimos trabajando en el conflicto de los nuevos personajes, escribiendo perfiles y preparando separatas para seleccionar a los actores adecuados, todo bajo la dirección de nuestra productora, evidentemente, llegó el momento del ensamblaje. Los nuevos personajes y las tramas fueron entrando en la serie. Sin embargo, durante unas cuantas semanas el Nuevo Proyecto no voló solo. La historia de Bea estaba llegando a su punto álgido, así que las audiencias todavía no eran indicativas sobre el éxito o no de los nuevos personajes. En esos momentos, era especialmente útil meterse en los foros de Internet.

Nunca antes había estado en una serie que tuviera tanta repercusión en la audiencia. Resultaba muy divertido ver lo que opinaban las fans sobre tal o cual personaje. Algunos de mis momentos de mayor felicidad (y vanidad) han sido cuando uno de mis chistes era celebrado al día siguiente en el foro por fans a las que el resto del tiempo llamaba “las locas”. A partir de ese momento, pasaban a ser respetables y exigentes espectadoras. Los foros eran como una de esas proyecciones previas de una peli que se hacen para saber la opinión del público. La ventaja es que eran permanentes y espontáneos. La desventaja es que la capacidad de maniobra era muy limitada: los episodios emitidos habían sido escritos mes y medio antes, así que, muchas veces uno se sentía como en un coche patinando sobre el hielo, puedes tratar de frenar pero… sabes que, hagas lo que hagas, el coche no cambiará de dirección y chocará contra aquél árbol del borde de la calzada.

Pues bien, los foros nos sirvieron para conocer que no había gran entusiasmo con la nueva historia de amor. Parte de las espectadoras la veían como una maniobra de los guionistas para sustituir a su querida Bea y le declaró la guerra. Sin embargo, los episodios de la transformación y la boda de Bea alcanzaron las espectaculares audiencias propias de una serie que había pasado a ser un fenómeno sociológico.

Todos, creo que yo especialmente, temíamos al día después. Para mí el primer episodio de “Yo soy Bea” sin Bea iba a marcar el futuro de la serie.

Bien, ¿qué pasó?

No pasó nada.

El “share” fue bastante parecido al que hacíamos unas semanas antes. Como me dijo un compañero, la gente estaba acostumbrada a ver a esos personajes e iba a mantener su rutina de poner Telencinco a esa hora. Nos iban a dar cierto tiempo de crédito. Algo casi imposible en la tele. Pero el exitazo de la “primera Bea” nos concedió esa prórroga. También ayudaba que la competencia no fuera demasiado agresiva en esa franja horaria.

Sin embargo, las dudas de la cadena, los comentarios negativos de los foros y el descontento general con la historia de la nueva protagonista fueron aumentando. A estas alturas parecía claro que ni Be, planteada como una pija caída en desgracia, ni Roberto, su amado, un periodista de raza, ni su trama lograban interesar demasiado al público. Un paseo por los foros de Internet dejaba claro que, a parte de nuestra audiencia, ambos les parecían cursis y blandos. Un intento de dotar a esta historia de un mayor voltaje emocional nos llevó a improvisar conflictos más extremos, poco propios de los personajes y menos propios aún del mundo real. En mi opinión fue aquí cuando, a cambio de lograr más emoción, esta historia de amor perdió la escasa verosimilitud que le quedaba. Si, al cabo de pocos meses de apostar por una historia, nadie se la cree y, al que se la cree, no le interesa… entonces se puede decir que estás metido en un buen lío.

Fue entonces cuando uno de los personajes más veteranos regresó para salvar la serie y nuestros sueldos durante unos cuantos meses más.

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20 Comments:

Anonymous Ruth said...

No he sido seguidora de la serie pero esta entrada me parece que explica a la perfección cómo funcionan muchas cosas. ¡Qué ganas tengo de leer la segunda parte!

10:49 p. m.  
Blogger valle said...

Yo no seguí la segunda parte porque me pareció muy mal el final que dieron ala historia de los únicos protagonistas...y el seguir con el mismo título , tampoco fué un acierto....al final la avaricia rompe el saco....y ha terminado con más pena que gloria....

11:14 p. m.  
Blogger Amalgama said...

Ante todo mi reconocimiento mi enhorabuena como parte del equipo de guionistas de Yo Soy Bea, injustamente vapuleados en demasiadas ocasiones.

Después, destacar el detalle del análisis con el que tratas el desarrollo de Yo Soy Bea. Estoy deseando leer tu próxima entrada para conocer la segunda parte de esta autopsia.

He sido espectadora de la segunda parte de Yo Soy Bea, la primera, por diferentes razones, no gustó ( a veces, hasta me irritaba).

Mi percepción como simple marioneta que se ha sentado a evadirse durante unos 45 minutos con una serie capaz de conjugar diferentes géneros sobre la cancelación fugaz de esta historia se basa en varias cuestiones:

- No creo que la idea de introducir un nuevo personaje que representara una transformación diferente a la anterior protagonista fuera mala. Crear ese alter ego podría haber funcionado, pero no lo hizo. Por qué? Porque carecía de fuerza, de pasión (algo que la audiencia busca en este tipo de series), porque para muchos espectadores supuso una extraña compentecia con la antigua Beatriz o simplemente porque a veces las ideas, por buenas que sean, no encajan.
- A pesar de que la idea no fuera mala, creo que el error fué incorporar a una segunda Beatriz. Hubiera sido más oportuno seguir con las historias de los personajes ya creados, a los que todo el mundo conocía, con los que se había establecido un vínculo. Y por supuesto, romper el lazo con el anterior producto y cambiar el nombre a la serie. Se trata de un pequeño detalle, pero a veces, los detalles son tan importantes.

-La reacción ante la falta de acogida de la "nueva Beatriz" fué tardía. Los espectadores ya habían escogido otra pareja protagonista, Diego y Adriana. Y aunque el equipo de la serie ya se volcaba más en ellos, no sé quién, si la cadena o la productora, no supieron "venderla", apenas reaccionaron, muy levemente, pocos meses antes del finiquito a la serie.
-La cadena NO apostó por la promoción de esta segunda parte, esperaba obtener beneficios viviendo de las rentas y eso pasó factura. Incluso creo que llegó a obstaculizar el mantenerla en el aire con los distintos cambios de horario.

Personalmente creo que cuando termines tu autopsia la conclusión será muerte por asesinato, no por causas naturales.

El trabajo que habéis hecho en esta segunda parte ha sido bueno, personalmente creo que mejor, pero sólo es mi opinión. Una serie más fresca, más divertida, más sarcástica, más coral, más auténtica. Os quitábais el "lastre" de estar a la altura de Yo soy Betty, la fea (que, por cierto, también contó con una segunda parte: Ecomoda, que concluyó en 26 capítulos, pero porque entró en juego otra cadena de televisión y porque la protagonista necesitaba dejar ese personaje) y partiáis de cero en muchas tramas.

Me reitero en mi diagnóstico: asesinato y para buscar el culpable pulsa el número 5 de tu mando a distancia.

Me despido impaciente por leer tu nueva entrada

Saludos

7:37 p. m.  
Blogger Equipo biofrutas said...

A los hijos hay que quererles siempre, y tú lo haces de manera inquebrantable, aunque también eres objetivo y ecuánime en tu análisis.
Por cierto, que creo que siempre querré a Bea.

10:21 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Quisiera preguntar algo que me inspira mucha curiosidad: cómo siendo un equipo de diferentes personas los que hacen los guiones, pueden ocurrir desajustes tan increíbles como por ejemplo que el padre de Adriana pase de ser un experto en ajedrez a no saber jugar, o que Diego le devuelva a Adriana dos veces el mismo libro. Este tipo de incongruencias producen en el expectador fiel un chirrido que te deja noqueado durante un buen rato. ¿tiene alguna explicación?
Un saludo.

11:34 p. m.  
Blogger niniel said...

Muy buena entrada, ¡sí señor!
Yo soy fiel seguidora de ysb, lo he sido desde el capítulo 1 hasta el 773, y tengo que decir que a mí personalmente me enganchó muchísimo más esta segunda parte que la primera.
La "fea" y su guapo galán me acabaron cansando y la veía por los secundarios, entre ellos Diego. Y fue precisamente este personaje en el que consiguió que continuara viendo la segunda parte.
Cuando vi el bodrio de final que le pusieron a la "fea" estaba dispuesta a no ver nada más, pero un artículo en una revista me hizo cambiar de opinión, en él leí que en la segunda parte de esta serie "íbamos a ver al malo malísimo enamorado" y ahí fue cuando decidí continuar.
El hecho de ver a Diego de la Vega enamorado me producía tantísima curiosidad que empecé a ver esta segunda parte. Claro que enseguida me di cuenta que la "protagonista" era la rubia pija y su perfecto (demasiado para mi gusto) Roberto. Esta pareja no sólo no me enganchó en ningún momento sino que me aburría soberanamente. Y tentada estuve de no continuar viéndola, porque además no había ni rastro de Diego.

Pero, un buen día, sacan a Diego de la cárcel y otro maravilloso día, ese mismo Diego de la Vega casi atropella a una motorista macarra, y ese fue el inicio para mí de esta segunda parte. El inicio de la historia de amor que más me ha enganchado en mi vida y que más me ha llegado.

Para mí y para la mayoría de la audiencia los Verdaderos Protagonistas de esta segunda parte han sido y siempre serán Diego y Adriana, así que desde aquí quiero agradecerte a ti y al resto de guionistas que hayais creado esta historia que nos ha emocionado tanto y ha unido a tanta gente.

¡Espero la segunda parte!

8:47 a. m.  
Blogger Small Blue Thing said...

Ayer me lo imprimí para leer el informe de la autopsia tranquilamente.

Una gozada: esto es lección de guión y que se quite Linda Seger :P

10:34 a. m.  
Blogger Selene said...

¡Hola buenas! Aqui otra "loca" o "respetable y exigente espectadora" que estuvo viendo esta serie durante casi los 773 capitulos, y digo casi porque hubo un momento que la serie dejó de interesarme bastante. De todas formas siempre supe como seguía la trama y seguí escribiendo en foros, colgando videos, escribiendo fanfics y conociendo gente estupenda gracias a "Yo Soy Bea" pues te diré que tienes toda la razón cuando afirmas que deberíais haber luchado por cambiar el nombre de la serie y por introducir a Be con más paciencia. Yo he terminado adorando a Be pero al principio, me dolió bastante que los anteriores protagonistas no tuviesen el final en condiciones que se merecían por culpa de introducirla a ella y sus extrañas tramas. Y por supuesto, hubiera sido mucho mejor que se les diera vida e historias a los personajes queridos por la audiencia que quedaban en la serie. En muchas ocasiones fueron ninguneados y maltratados y mucha gente no lo perdonó. Entre quienes me incluyo. Yo soy de esas que muchas veces os han criticado y puesto a caldo, señores guionistas. Ahora no me voy a esconder. Pero también de las que os ha alabado los grandes momentos brillantes que habéis tenido y sobretodo, teniendo en cuenta que hacíais un trabajo a contrarreloj. Y a fin de cuentas, un trabajo de que vivir. Confieso que yo no sé si sería capaz de entregar las páginas exigidas cada semana, porque para mi escribir es un hobby. No una profesión. Es fácil decir: yo lo escribiría mejor. Sí, sin plazos de entrega, sin presión de la productora y la cadena... etc Por todo ello, decirte que puedes y podeis todos, sentiros orgullosos de haber sido parte importante de una serie especial y mágica. Y no por vuestros guiones y tramas, o por la interpretación de muy buenos actores que se han dado aquí a conocer, o por los técnicos, iluminadores... etc etc Sino porque esta serie, mejor o peor, con sus cosas buenas y malas ha conseguido algo que ninguna otra consiguió: llegar al corazón de mucha gente y cambiar las vidas de algunas personas. Gracias por hacernos reir cada tarde, por emocionarnos, por darnos un tema de que hablar y entablar amistades Gracias. Espero leer la segunda parte de tu crónica aunque creo que el resultado de la autopsia será: Asesinato por Telecirco que queria cotas más altas de audiencia.

Un Saludo

11:11 a. m.  
Blogger Daniel said...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Os contesto brevemente, ¡que tengo que disfrutar de las vacaciones!

Muchas gracias, Ruth, espero que la segunda parte no te decepcione.

Valle, entiendo lo que sentiste, de verdad.

Muchas gracias, Amalgama, estoy de acuerdo en mucho de lo que dices. Y a mí, que entré con la segunda parte, me hace mucha ilusión encontrarme con opiniones de gente a las que ésta les gustó tanto como la primera (son pocas, pero hace mucha ilusión, de verdad).

Biofrutas, sí, espero que se note que por debajo de todo lo que escribo sobre Bea hay, sobre todo, muchísimo cariño por la serie y por toda la gente que trabajaba en ella y la veía.

Anónimo: efectivamente, esos fallos fueron de los más claros. A mí sobre todo me llamó la atención el del pasado de Claudio. Precisamente el que el equipo esté integrado por diferentes personas provoca que pasen cosas de estas. Unos se han incorporado antes, otros después y no han podido leer todos los guiones, ni ver todos los episodios emitidos antes. Normalmente estos fallos se corrigen antes de que lleguen a rodarse pero, por diversas causas (prisas, despistes...) no siempre es así, lamentablemente.

(Os contesto ahora a los demás que esto ya está quedando muy largo)

5:47 p. m.  
Blogger Daniel said...

Muchas gracias, Niniel, por lo que comentas sobre esta entrada y sobre la segunda etapa de la serie. La "desaparición" de Diego, de la que hablas, se debió a las vacaciones del actor, que se las merecía, y a que el personaje debía pagar por lo que había hecho. De todos modos, como dices, su reaparición y su historia de amor siempre estuvo entre los planes de esta "segunda etapa", por eso apareció en la prensa.

Muchas gracias, Small Blue. Mola eso de que impriman un post. Esta noche no duermo de la emoción. ;-)

Selene, para nosotros ha sido un placer inmenso haceros reír un poco o emocionaros un poquito a lo largo de este tiempo. A veces lo hemos conseguido, a veces hemos fracasado. Unas tramas habrán gustado más que otras, es lógico. Pero, por favor, lo que os pido que creáis es que siempre hemos intentado respetar a nuestro público.

7:14 p. m.  
Blogger Pinky said...

Aquí otra de las "locas" o "respetable y exigente espectadora".He seguido Yo soy Bea junto con mi familia desde el primer hasta el último de sus capítulos.Por problemillas con los horarios nos vismo obligados a tener que grabarla y verla a la hora de la cena, pero eso sí, se convirtió en un momento sagrado del día. Sí que es cierto que una vez que terminó la "primera parte" y despues de esa prorroga que has nombrado dejamos de interesarnos un poco por la serie, aunque también coaboró en eso la marcha de Diego, uno de nuestros personajes favoritos. Un día así porque sí, a la semana de haber abandonado nuestro hábito, comenzamos otra vez a seguir la serie. Esto coincidió con el regreso de diego y su posterior ( por lo menos en mi opinión) incorporación como protagonista, porque al final, lo acabó siendo. De acuerdo por supuesto con todos los comentarios que dicen que la parejita "Roberto&Be" no funcionó.

Por último daros la enhorabuena a todos los guionistas...habéis hecho un trabajo sensacional que estará siempre en mi corazón. Muchísimas gracias.

2:18 p. m.  
Anonymous scully said...

Genial! Estoy esperando la segunda parte.

Yo he seguido la serie des del capítulo 1 hasta el 773.

Si bien, es cierto que el personaje de Be se introdujo muy rápidamente en la serie. Ese afán para que nos familiarizásemos con él llegó hasta el punto de que en un capítulo se le daban más minutos a Be que a Álvaro y Bea. Luego, la historia entre Be y Roberto no cuajó... Pero finalmente sí que se solventó el problema con Diego y Adriana.

El nombre de la serie debería haberse cambiado ya que hay una gran diferencia entre ambas partes y, además, hay que tener en cuenta que Be, al terminar la serie, no era la protagonista. Leí que se estuvo barajando la posibilidad de cambiar el nombre a "Bulevar 21" y creo que habría sido más acertado, al fin y al cabo el serial se convirtió en el día a día de la revista Bulevar 21.

¡¡Saludos!!

2:46 p. m.  
Blogger towea (bea) said...

Estimado Daniel:Me alegro enormemente encontrar tu blog y poder seguir comentando visicitudes de la serie aun despues de finiquitado ,yo como niniel y otra monton de seguidore-as he visto desde el primer episodio hasta el ultimo comentando dia a dias todo lo que acontecia en el capitulo diario,pero al igual que muchisima gente nos cautivo la segunda parte con la relacion de Diego y Adriana.
Cuando me entere por la prensa que el malo malisimo encontraba el amor empece a interesarme y cuando vi como se desarrollaba la historia eso ya fue como una droga que no podia parar de ver...ya sea por los dos actorazos Rocio Pelaez (a la cual auguro una prometedora carrera ) y Miguel Hermoso o por como los guionistas acertaron de pleno en el desarrollo de la historia.sea lo que sea me encanto y creo que aunque la 1º parte tuviera 3 millones de seguidores y esta 2º un millon pienso que ha sido una audiencia mucho mas fiel y de calidad que fuera a la hora que fuera seguimos fieles un beso y espero impaciente le proxima entrada

8:49 p. m.  
Blogger Pepa Mizin said...

¡Vaya! Qué blog tan guay, gracias por compartir esto.

9:31 a. m.  
Blogger Selene said...

Daniel, en primer lugar queria darte las gracias por haber contestado los comentarios tan amablemente. Se que estás disfrutando de unas muy merecidas vacaciones y no quiero ser muy pesada. Pero es que desde que leí tu entrada de blog me ha vuelto a rondar por la cabeza una pregunta, respecto a algunos personajes que salieron de la serie de forma precipitada... Me refiero por ejemplo a Alexia, la amiga pija de Be interpretada por Elena De Frutos o Aníbal, el amigo fotógrafo de Roberto Vázquez que interpretaba Santiago Roldán... Y la duda que tengo es si estos personajes se escribieron fuera de la serie por el nuevo rumbo que se le quiso dar o porque los actores se quisieron ir. Personalmente los dos me hacían mucha gracia y hubiera apostado porque hubieran llegado a ser pareja... Es sólo una duda que siempre he tenido.

Gracias por leerme. Un Saludo.

6:44 p. m.  
Anonymous Angela said...

Muy interesante y muy bien escrito. Seguro que fuera como fuera la serie, mejoró con tu presencia. Un beso.

9:22 p. m.  
Anonymous Javier said...

Me uno a las felicitaciones. Cómo te expresas. ¿Has pensado dedicarte a escribir?

1:36 a. m.  
Blogger Raquel Márquez said...

Por más que disimules, eres un apasionado :)

Ya en serio, me estoy riendo mucho con Anruf, y el viaje a China también es una pasada.
Un orgullo haber currado con vosotros, bueno, quizá más bien "para" vosotros. Como el resto de fanes, espero con ganas la segunda parte de la autopsia.

Un besazo.

1:23 p. m.  
Blogger Daniel said...

Siento el retraso en contestar, pero bueno, ahí voy:

¡Gracias a ti, Pinky, por haber visto la serie! Por lo que cuentas, tu caso fue el de muchas espectadoras, que se reengancharon con la vuelta de Diego. La continuación de este post, que por fin he colgado, va en parte sobre esto. Un beso.

Scully y towea, a todo lo que comentáis sólo puedo añadir una cosa: ¡Amén!

Un abrazo, Pepa, y gracias por leerme.

Selene, me hace ilusión que recuerdes a esos dos personajes que desaparecieron rápidamente de la serie. Me temo que no puedo contarte porqué no continuaron, creo que es una información un tanto confidencial. Sí te puedo decir que en algún momento creo recordar que pensamos en liarlos a ambos, como tú imaginabas. Sobre las marchas de actores hay causas diversas: les surgen nuevas oportunidades de trabajo, la productora necesita rebajar costes, las tramas de los personajes se agotan antes de lo previsto... Siento no poder ser más específico en los casos que comentas. Muchas gracias por todos tus comentarios.

Javier y Ángela, un abrazo muy fuerte y gracias por asomaros de nuevo por aquí.

Raquel, compi, un placer haber currado contigo y muchas gracias por lo que comentas del cortito y del viaje (a ver si acabo de publicar en el blogcito del viaje a China, que llevo más de un mes aquí y todavía no lo he acabado). Un beso y pronto nos vemos en otra serie, fijo.

1:52 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Respecto a la frase "los que la escribíais", permíteme una pregunta personal al respecto: ¿leíste en algún momento parte de la historia "original"?
De verdad, te agradecería una respuesta y una opinión sincera al respecto. Si no quieres hacerlo aquí, puedes hacerlo por e-mail.

Supongo que se decidió que Adriana y Carla se parecieran como "un huevo y una castaña", igual que los dos Diego. Salvo las dos primeras en el color de pelo y los dos segundos en el nombre. Agradezco la primera decisión. Permíteme así mismo la licencia de quedarme con Carla y con "mi" Diego.
Un saludo,

Katha

PD: ¿Trabajaba "Edu" entre vosotros?

3:17 p. m.  

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