1.6.09

Gozar sin poseer (I)

Viene post visionario.

Tengo cinco folios de introducción y un pronóstico arriesgado. Voy a tratar de resumir los cinco folios por vuestro bien. No sé si podré condensarlo todo en cinco frases, pero lo intentaré. No, las cinco que ya llevo no cuentan.

- El consumo particular de cine o música grabados ha venido ligado a la posesión de un soporte físico: cinta vhs, cassette, DVD, CD…

- Desde la aparición de aparatos que permitían hacer copias de los originales, esta práctica ha sido permitida por la ley si no existía ánimo de lucro: se trataba de la “copia privada”.

- Desde la revolución digital, las “copias privadas” de los originales son de tan buena calidad que son prácticamente imposible distinguir las unas de los otros.

- Como consecuencia de la misma revolución digital (y de la invención de formatos de compresión) el objeto físico en el que se grababa la música o el vídeo dejó de ser imprescindible: estos contenidos pasaron a ser archivos que podían almacenarse en todo tipo de soportes de memoria y también distribuirse por Internet.

- La generalización de las conexiones rápidas a Internet ha permitido que los usuarios tengan acceso a redes de intercambio de archivos desde las que se podían descargar gratuitamente las "copias privadas" colgadas por otros usuarios sin ánimo de lucro, con el consiguiente enriquecimiento de las operadoras de Internet y de las empresas fabricantes de soportes de memoria, y el empobrecimiento de las que vivían de vender lo que ahora puede descargarse sin apenas pérdida de calidad, gratuita y legalmente.

Bien. Lo he logrado.

Os he ahorrado cinco folios de introducción. Han sido cinco frases, largas, pero cinco frases en fin.

Para deciros lo que… ya sabíais.

Hasta ahora no he arriesgado nada. Sólo he resumido hechos. A partir de ahora, me meto en un terreno mucho más pantanoso: el pronóstico.

Creo que las cosas van a cambiar. Los autores y productores volverán a cobrar pasta por lo que han hecho. Creo que las descargas se van a reducir espectacularmente. No estoy hablando de cánones o de modificaciones legales.

Copiando la frase de Jon Landau sobre Springsteen: he visto el futuro de Internet, de la música y del cine y se llama Spotify.

Os recomiendo bajar desde el enlace de arriba este programa gratuito y darle una oportunidad. Pronto seguiré escribiendo sobre él y sobre por qué creo que Spotify, o algo muy parecido, va a cambiarlo todo.

Probadlo y hablamos.

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12 Comments:

Anonymous Pianista said...

Interesante. Aunque todavía está por demostrar eso de que "el empobrecimiento de las (empresas) que vivían de vender lo que ahora puede descargarse sin apenas pérdida de calidad, gratuita y legalmente" sea una consecuencia de la generalización de las conexiones rápidas a Internet.

Es más, está por demostrar que se haya producido, de hecho, un "empobrecimiento". Hasta donde yo recuerdo de mis clases de Economía, existen unas cosas llamadas CICLOS. Movimientos naturales que explican, mucho mejor que la supuesta existencia de un culpable, los altibajos de los sectores económicos.

¿Se han empobrecido las discográficas, o es que se ha terminado un ciclo alcista, en el que se habían enriquecido mucho?

Aplicándolo a otros sectores: ¿se han empobrecido las inmobiliarias en España, o es que se les han pinchado la burbuja, lo cual era lógico y previsible?

Me gusta mucho el título del post. Creo que da en el clavo con este asunto.

9:31 a. m.  
Anonymous Oscar M said...

Te ahorraré entrar otra vez en la discusión sobre enriquecimientos y empobrecimientos.

Pero sí, Spotify es una gran cosa.

Disfrutalo.

Oscar.

10:20 a. m.  
Anonymous mariano said...

Completamente de acuerdo. Lo importante es el acceso, no la posesión. ¿Para qué quiero tener gigas y gigas de música en mi disco duro? ¿Para morirme de un soponcio si casca el ordenador y los dos discos externos donde tenía la copia de seguridad (juro que esto me ha pasado)?

11:35 a. m.  
Anonymous aquiles said...

Hace tiempo que vengo escuchando hablar de esta cosa.

Tengo ganas de probarlo... mis amigos me han enviado invitaciones que no me llegan. ¿Estará vetado en Bélgica?

A ver qué contáis los que sí podéis probarlo. Si es realmente la leche, pagaré esos 10 euretes mensuales para probarlo.

1:23 p. m.  
Blogger Señor Negro said...

Spotify está genial y pienso que tienes razón, el futuro se encamina hacia eso.

Por cierto, por si alguien no lo sabe: para bajarse Spotify hay que estar invitado, pero si quitáis la # de la dirección (después de pinchar en Get started) se puede bajar sin invitación alguna.
Quedaría así:
http://www.spotify.com/en/get-started

(Igual hay mucho informático que lo sabe y quedo como un pardillo contando esto, pero bueno, ahí queda para los que somos un poco más inútiles con Internet)

Un saludo.

2:30 p. m.  
Anonymous Ana said...

Uhm...
A mí, como al pianista, me gusta el título.
Pero podía ser un post de autoayuda de pareja que hubieras escrito: "No soy una media naranja sino una naranja entera que puede rodar sola"; "El poder del diálogo amoroso" o "Amar sin doler". O asín.
Me hice una cuenta hace meses pero aún no he explorado spotify.
Me pongo a ello...

5:23 p. m.  
Blogger Daniel said...

Bueno, Pianista, estará de acuerdo conmigo si digo que el ciclo de enriquecimiento de los productores de música o cine, como lo llama, no ha terminado por que sí, sino por la oferta (casi) gratuita de un producto (casi) igual al que llevan años vendiendo. Gracias por lo del título. Seguiré posteando sobre este asunto.

Gracias, O. Por cierto, me dicen que ahora no es tan fácil descargarse Spotify: creo que en las últimas semanas está más limitado lo de las invitaciones pero usando el gran consejo que da Sr. Negro en esta misma sección de comentarios, me parece que no habrá problema para conseguir bajarlo.

Justo a eso iré en el próximo post, Mariano. Ese es el gran cambio que, para mí, ha introducido Spotify. Sí, a mi también se me jodieron dos discos duros seguidos. Pero lo de menos para mí fue perder los cientos de discos que me había bajado...

En la página de Spotify dice que está disponible en: "Sweden, Norway, Finland, the UK, France and Spain". Lo siento, Aquiles, me parece que por ahora te tocará esperar un poco. Creo que allá no está disponible ni siquiera la versión de pago por ahora.

Sr. Negro, gracias por el truco del #, por lo que he visto, parece que sí, que la página que aparece permite bajar el programa.

Así se me ocurrió el título, Ana, cuando alguien me recomendó intentar ser menos posesivo en mis relaciones :-) Prueba Spotify y hablamos.

8:10 a. m.  
Blogger Marina said...

Este programita llamado Spotify me esta ahorrando largas horas de aburrida jornada laboral sin necesitad de tener pegado el ipod a mi oreja...

Aparte de encontrar CD's que hacia tiempo que buscaba, segur que tiene otras utilidades pero todavía lo estoy descubriendo!

5:44 p. m.  
Blogger Small Blue Thing said...

A mí me tocó el bujero de Spotify en sus primeras versiones y me armó una zapatiesta en la máquina que hasta que no acabe el trabajo de junio no lo vuelvo a intentar.

Pero aparte la coña del "empobrecimiento" tecnológico que me trajo el puto spotify durante dos semanas, es cierto que el futuro no está en las descargas, sino en el streaming. Y volviendo al ejemplo de las inmobiliarias, añado que las que vivían de vender sus edificios sin aprovechar la burbuja no han quebrado. Ocurrirá lo mismo con las industrias culturales que sepan realmente que venden contenido y no soporte.

Muy bien escrito el post, por cierto.

5:08 p. m.  
Blogger Jess said...

Spotify es un gran invento. Puedes escuchar desde los monólogos de Enrique Pinti, hasta la discografía completa de David Hasselhoff.
También hay un amplio archivo musical de gente normal, claro.

7:10 p. m.  
Blogger budoson said...

Pues tiene usted razón. Y se acabó el almacenar música que uno nunca llega a escuchar. Busco lo que quiero escuchar en un momento determinado, lo escucho y paso a otra cosa.

8:40 p. m.  
Anonymous Javi-LHP said...

Sin duda es un gran programa. Cuando llegue el momento en que podamos ver una película al instante con dos o tres insertos publicitarios será la caña. Ya no es que no sea necesario el soporte físico, es que tampoco hará falta espacio de almacenamiento brutal como ahora.

La tendencia, a medio-largo plazo creo que sera a la de ahorrarnos todo tipo de soportes, descargas y demás. El día en que las conexiones permitan un ancho de banda tan grande que la calidad del streaming sea perfecta, adiós a los discos duros multimedia y esas cosas. Por una modesta cuota mensual/anual o un poco de publicidad, podremos ver lo que queramos, cuando queramos y a una calidad de primera.

Yo como buen coleccionista sigo adorando el soporte físico, tocar las cosas, pero estoy seguro de que todo tiende a esa simplificación: te conectas-lo disfrutas.

10:58 p. m.  

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