28.1.07

Al día siguiente...

Bien, dentro de unas horas, muy poquitas, se entregan por fin los Goya. Ya estoy preparando las zapatillas y la manta de Iberia.

Espero que algún lector del blog resulte premiado pero, seamos realistas, lo más seguro es que la mayoría de vosotros no se lleve un cabezón para casa.

Sea como sea, hay algo que os recomiendo no hacer. Por favor, no llaméis a José Luis Fernández para encargarle que os haga uno. Este hombre, escultor de los premios desde la segunda edición, está un poco mosqueado porque cada año alguien le pide que le haga un Goya, pese a no haberlo ganado. Lo cuenta en este entretenido artículo de El País.

¿Quiénes serán esas personas tan interesadas en tener su propio "Sordo de Fuendetodos" sobre el piano? ¿Algún director con demasiado ego? ¿Algún actor que se considera injustamente relegado? , ¿el tipo de sonido al que echaron de la película premiada porque se le cayó una taza de café sobre la mesa de mezclas? ¿Qué drama hay detrás de esas llamadas?

De todos modos, la buena noticia (¿o la mala?) es que José Luis Fernández es un hombre incorruptible. Dice que la única manera de conseguir una de sus estatuillas es rodar una película y ganar el premio. Complicadillo lo veo. Ojalá fuera así de difícil conseguirse una figurita de Lladró.

(Otra cosa curiosa, la primera estatuilla de Goya era diferente de la actual. Contenía una pequeña cámara de cine que, gracias a un mecanismo, salía del interior del premio. No quiero ni imaginarme el susto de algún premiado cuando, una vez en casa, y con unas copas de más, viera una especie de “alien” emergiendo de la cabeza del pintor aragonés).

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1 Comments:

Blogger Lade Lalista said...

¡Es increible lo que pesa un Goya! Sé que es "la frase más utilizada de la historia de los galardones" pero no sabía que pesaba tanto. Tres kilos en los brazos de algunas de las escualidas actrices pueden provocar daños irreparables. Besos

10:23 a. m.  

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