22.6.10

Debilidades

Hace un tiempo, durante una cena, dos amigos se pusieron a discutir sobre una peli que yo todavía no había visto (aún tapándome las orejas con las manos, me acabaron desvelando el final). Como habréis adivinado, para que la discusión durara y fuera memorable, uno de ellos defendía la película y el otro la atacaba, claro. La peli era “El secreto de sus ojos” (sí, y me contaron el final).

Lo que me interesa ahora no es hablar de cuáles eran, según ellos, las virtudes o defectos de la peli. Lo que me llamó la atención es que el amigo que la defendía, en cierto momento, acabó argumentando que es más difícil hablar a favor de algo que en contra. El que defiende una obra suele parecer menos sagaz, sensible o inteligente – vino a decir.

Nunca lo había pensado, pero, desde entonces, le he estado dando bastantes vueltas a esa frase. Creo que mi amigo tenía bastante razón.

Todas las películas que veamos en nuestra vida, los libros que leamos o las canciones que prefiramos, tendrán siempre elementos criticables o mejorables.

Podemos parecer muy agudos e inteligentes si decimos que las películas de Woody Allen están excesivamente dialogadas y que son visualmente primitivas, que las de Terrence Malick son aburridas y contemplativas, que "The Wire" es la serie más fea que hemos visto en décadas, que "Lost" es un tramposo entretenimiento para adolescentes, que "El Ala Oeste de la Casa Blanca" está llena de gente pedante hablando de cosas incomprensibles y – simplemente - no engancha, que "Los Soprano" tiene unas pretensiones arties difíciles de tragar (por no hablar de esos sueños tan coñazo), que Ingmar Bergman es denso y pesado, que Tarantino es un Peter Pan con diálogos eternos e historias propias de un friki inmaduro, que Mike Leigh es aburrido y pesimista, que Kubrick es frío y manierista, más o menos como Welles, que además era egocéntrico y disperso, que las pelis de Berlanga son un desmadre chapucero, que Almodóvar, es un pedante afectado que sólo gusta a los guiris, que Buñuel era otro chapucero que, además, contaba historias incomprensibles...

Podemos parecer muy agudos si expresamos algunas de las opiniones que vengo de enumerar. Muchas personas inteligentes pueden sostenerlas (incluso yo lo pienso de algunas pelis o series de las que he mencionado).

Sin embargo, como decían los Smiths en "I know it's over": “Es tan fácil reír, es tan fácil odiar, hace falta valor para ser amable y educado”.


Hace falta valor para reconocer que algo te gusta.

Decir que una serie, una peli, un cuadro, una chica o una ciudad te gustan es mostrar a los demás algo parecido a una flaqueza (de hecho por eso se dice que uno tiene una “debilidad”). Hay algo en esa sonrisa, en ese personaje de tal película, que te llega al corazón y te desarma. Y eso es difícil de explicar.

Muchas críticas negativas son sinceras y bien razonadas. A mí mismo no me gustaron algunas cosas de “La cinta blanca” y traté de explicar aquí porqué. Lo malo es que, en muchos casos, tras la crítica está el miedo. El miedo a aparecer ante los demás como tonto, ingenuo, poco enterado o cursi.

Uno puede encontrar fallos a cualquier obra, pero algo me dice que, sin dejar de hacerlo, si uno pretende escribir guiones o rodarlos, es más inteligente buscar en ella algo que uno no sería capaz de hacer. Algo de lo que uno pueda aprender. Así podrá reconocer que le desarman el ingenio de Woody Allen, la belleza de las películas de Malick, la complejidad moral y el realismo de "The Wire", la increíble facultad de los guionistas de "Lost" para sorprender y engatusar, la exaltación de la inteligencia y el idealismo de "El Ala Oeste", la extraña mezcla de dramatismo y costumbrismo de "Los Soprano", la de hedonismo y moralismo de la obra de Bergman, los inimitables personajes y diálogos de Tarantino, la verdad que rezuma cualquier cosa que ruede Mike Leigh, la versatilidad y la sobrehumana precisión de Kubrick, la generosidad de Welles y su humanidad, la gracia de Berlanga, la capacidad de Almodóvar para ser a la vez castizo y glamouroso, la corrosiva mirada de Buñuel…

Creo que, sobre todo para quienes queremos trabajar como guionistas o directores, es inteligente saber reconocer el talento, esté donde esté, sea en una peli de nuestro director favorito o en el corto que acaba de dirigir un tipo que nos cae bastante mal, ya que así, siendo capaces de encontrarlo olvidándonos de nuestros prejuicios, nos colocamos un paso más de cerca de poseerlo.

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3 Comments:

Blogger Zero Neuronas said...

Eh, que no has dicho nada bueno de Berlanga. Aprovecha ahora antes de que muera.

4:57 p. m.  
Blogger Daniel said...

Jajaja, tienes razón, Zero. Voy a corregirlo inmediatamente.

3:35 p. m.  
Blogger budoson said...

A mí por ejemplo me chiflan los Smiths, pero Morrissey me parece un tipo bastante detestable.

4:53 p. m.  

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