14.9.09

Yo soy Bea. Una autopsia (y 2)

(Perdón por el retraso en publicar esta segunda entrega. No tengo una buena excusa para justificarlo. Pero sí tengo tres malas: playas, termitas y un rodaje.

Ya he escrito dos documentos para este post, dos versiones diferentes. Ambas han acabado en la basura. Una era mala y larga. En la otra había un ficticio y estresado directivo de Telecinco mesándose los cabellos en su despacho del edificio de la autovía de Fuencarral a Alcobendas. Va en serio.

Espero que esta tercera versión esté mejor.)














Al acabar el anterior post me refería a un personaje veterano que salvó la serie y nuestros sueldos. Los que seguíais la serie (o la escribíais, cosa que no tiene nada que ver, por cierto) sabéis que me refiero a Diego de la Vega, el malvado que, a lo largo de esta temporada, descubrió que tenía un corazón que no sólo servía para bombear sangre oxigenada por sus venas y/o arterias, sino también para sentir cierto tipo de empatía por otros seres vivos.

Dos matices que no cabían en la última frase del anterior post si quería que enganchara a lectores para esta segunda entrega.

1 – la serie no sólo la salvó Diego de la Vega, a esas alturas muchos personajes ya habían tenido (e iban a tener a partir de entonces) tramas que interesaron a los espectadores. Me acuerdo por ejemplo de Chali, la vulgar peluquera, y su historia de amor con el banquero Echegaray, que acabaría cediéndole parte de su herencia, de la enrevesada historia de amor de Nacho y Cayetana, o de la trama de Richard, descubriendo que es padre de un energúmeno adolescente, fruto de su único polvo heterosexual con una mujer disfrazada de Jackie Kennedy… éstas son sólo las primeras que me vienen a la mente. Pero hubo docenas de tramas memorables, con otros personajes como Benito, Noelia, Olarte...

2 – La frase final del post anterior, también podía hacer creer que la historia de Diego se nos ocurrió a los guionistas como manera de salvar la serie cuando la audiencia nos daba la espalda. No es así. Esa trama estuvo desde siempre pensada como una de las importantes de esta “segunda temporada” pero no pudimos empezar a contarla hasta que el personaje regresara de sus vacaciones y el actor saliera de la cárcel. (Bueno, es al revés, pero así queda más divertido).

Eso sí, pese a ambos matices, lo cierto es que la trama de amor entre ese ser asocial y habitualmente odioso y Adriana, la mensajera que entraba a trabajar en la revista, consiguió convertirse en el centro romántico de la serie. Adriana, por cierto, estuvo a punto de ser una emigrante que enviaba gran parte de sus ingresos a su familia en Sudamérica - esto hacía más verosímil que compartiera piso y alquilara incluso el sofá por turnos. Sin embargo la idea se desechó al cabo de un tiempo – creo recordar que por cierto miedo de la cadena a dar tanto protagonismo a una actriz extranjera. Inicialmente esto nos pareció algo que afectaba muy gravemente a la trama, que la haría vulgar y casi increíble. Unas pocas horas después ya no nos acordábamos de que Adriana iba a ser sudamericana. Ahora era una casi delincuente, con padre delincuente del todo, nacida, por supuesto, en algún punto de la península que ahora mismo no recuerdo pero, eso sí, con un impresionante dominio de los bailes caribeños.

Fuera con una mujer caribeña o con una chica manchega, nuestras “queridas y exigentes locas” de los foros por fin tenían una historia de amor a la que hincarle el diente. Poco a poco, una chica corriente iba ablandando el corazón de un energúmeno, que, en el fondo, acababa resultando mucho más tierno que ningún otro personaje de la serie. Nuestras espectadoras empezaron a crear sus ligas de apoyo a la pareja y de odio a cualquiera que se interpusiera entre ambos enamorados (me hizo especial gracia lo poco que tardó en aparecer un grupo de espectadoras dispuestas a despellejar a un pobre actor secundario que cometía la osadía de intentar ligar con Adriana).

El caso es que las cosas empezaron a ir mejor. Pese a que la cadena nos cambiaba de horario con cierta frecuencia, como para intentar pillar desprevenida a la audiencia y al tipo que pasa a limpio la programación televisiva en los periódicos. Como decía en el anterior post sobre otras decisiones de las altas esferas, cuando eres guionista de base tampoco sabes cuáles son los motivos reales de esos cambios de horario: ¿confían tanto en la serie que la cambian para intentar perjudicar a programas de la competencia? ¿O tienen tan poca fe en ella que subordinan su horario al de cualquier otro programa, por el que apuestan más fervientemente?

Los guionistas no sabíamos las respuestas a estas preguntas. Tampoco los espectadores. Ni el pobre hombre que pasa a limpio la programación televisiva en los periódicos. Esperemos que al menos quien decidía esos cambios de horario en Telecinco supiera los motivos. Esperemos también que ese alguien no fuera un mono con un par de dados. Lo que los guionistas sí sabíamos es que en cada cambio de horario hay espectadores que se quedan. Y cuesta mucho trabajo recuperarlos.

Como decía, la historia de Diego y Adriana fue convirtiéndose en la trama romántica de la serie y, poco a poco, fue ganando importancia, es decir, minutos y secuencias por episodio. Digo poco a poco, porque nos encontramos aquí con cierta resistencia, sobre todo por parte de la cadena, que seguía atada a la idea de que Be era la heredera de la antigua Bea y sus tramas debían ser las más importantes, las que ocuparan más tiempo y a la que se le reservaran la mayoría de los finales de episodio. Como ya adelanté, aquí jugó en nuestra contra el empeño en conservar el antiguo nombre de la serie: Be era la nueva Bea y debía ser la protagonista. La cadena, y particularmente su página web, resultaron lentas y rígidas para adaptarse a la nueva realidad. Una serie, y especialmente una diaria, es casi un ser vivo, como un gusano o un cangrejo o un piojo… (bueno, creo que ya habéis captado el símil). Ver que, mientras las fans cuelgan fotos de Diego en toalla en sus foros, la web de la serie presenta como “el galán de la serie” a un personaje que se fue de la misma hace 40 episodios no acaba de ser un ejemplo de dinamismo.

Sin llegar, evidentemente, al éxito de la historia entre Bea y Álvaro (ambas son incomparables) la trama de Diego y Adriana, con un tono muy poco habitual en la telenovela, más cómico y surrealista, fue un gran éxito. A nuestra audiencia le enganchaba, a pesar de la diferencia de edad, de lo atípico del tono de la trama o de que ni Miguel Hermoso ni Rocío Peláez dan exactamente el tipo de galán y heroína.

Fueron los mejores tiempos de esta segunda parte de Bea. Especialmente memorable fue ver a Diego de la Vega imitando el canto de una ballena en un restaurante repleto de gente, fingiendo ante Adriana, para enamorarla, que él también era un aventurero que había recorrido el mundo.

Paradójicamente, uno de los personajes más favorecidos por los cambios fue el de Be. Al no tener que llevar el peso de la trama sentimental, los guionistas pudimos desarrollar su drama familiar. Fue entonces cuando ahondamos más en la relación de Be con su odiosa madre, que tenía un amargo secreto que guardar. Más tarde apareció este secreto: Ángel, un hijo secreto, resentido y ambicioso, pero con ciertos atisbos de tener buen corazón.

Sin embargo, nada dura para siempre, y menos en una serie diaria. La trama de amor entre Diego y Adriana comenzó a dar signos de agotamiento: mantener separada durante cientos de episodios a una pareja apasionadamente enamorada es todo un reto. Después de meses enfrentados por diferencias de caracteres, malentendidos y entornos antagónicos, resultaba un esfuerzo titánico alejar a dos seres que podrían arreglarlo todo echando un polvo y olvidando de una vez todos esos agravios que se empeñan en recordar. Necesitábamos algo suficientemente grave para mantener a la pareja separada.

Para ello utilizamos al padre de Adriana, Claudio, un timador de poca monta insuficientemente rehabilitado, personaje creado para actuar como cuña entre la pareja. En el último momento, Adriana se vería obligada a elegir entre su amor por Diego y su fidelidad a su padre. Como buena protagonista de telenovela, con la misma afición por sufrir que muchas de sus espectadoras, Adriana elige a su padre y delinque para salvarle de la muerte. El delito que comete la separará de Diego definitivamente (lo cual, en una serie diaria puede equivaler a un par de meses). Este delito fue el robo de las célebres joyas Kaufmann que, en algún momento, por miopía, fallo de dicción o errata en un guión, acabaron llamándose joyas Kaussman.

Aunque fue creada con la finalidad que he contado, esta trama acabó implicando a muchos más personajes: Alicia y Ángel encargaban el robo, Chali era acusada injustamente del delito que habían cometido, amenazados, Adriana y Claudio. En resumen, durante muchas semanas las tramas de casi todos los personajes tenían que ver con el robo y sus consecuencias.

Además, aprovechando las graves consecuencias que el robo tenían para la revista, los guionistas íbamos a poder acercarnos a lo que queríamos hacer con la serie: una soap opera. Como ya expliqué en la anterior entrega de este post, la soap opera se basa en un universo estable, muy frecuentemente un barrio, en el que se solapan historias de diversos personajes. En nuestro caso, la nueva propietaria de Bulevar, la malvada Alicia Echegaray, nos ayudaba, despidiendo a los empleados de la revista, que se esparcían por un barrio imaginario, ampliando así el universo de la serie. A partir de ese momento, no nos veríamos obligados a situar todas nuestras historias en un único lugar: la sede de la revista, gracias a la malvada jefa de Bulevar, contaríamos con un restaurante de barrio regentado por la Chali y con una agencia de representacion artística llevada por Diego y Richard.


Este cambio funcionó de manera bastante suave. Sin embargo, en toda esta larga trama relacionada con las joyas Kaussman hubo algo que no gustó a nuestra audiencia.

Creo que, sin saberlo, habíamos traspasado el límite. Me explico: creo que incluso nuestras espectadoras tenían un umbral de sufrimiento limitado: ver cómo el robo de las joyas amargaba la relación de Diego y Adriana, enturbiaba su boda y amenazaba con envenenar permanentemente su matrimonio era más de lo que podían soportar. La audiencia fue bajando, aunque no fue un declive espectacular. Tal vez fuera un consuelo de tontos pero, casi toda la programación de Telecinco estaba bajo mínimos, sobre todo en la sobremesa y eso nos hacía sentir algo más seguros sobre la continuidad de la serie.

La buena noticia es que, aunque la historia de Diego y Adri fuera perdiendo fieles, para entonces, ya había una nueva historia de amor empezando. Ángel, el hermanastro de Be se iba a enamorar de una modelo provinciana. Las fans, con un preocupante talante masoquista, llevaban ya un tiempo empezando a mostrar debilidad por el ambiguo Ángel. La idea era tratar de redimirle a través del amor, hacerle vivir una transición parecida a la de Diego.

La mala noticia es que… no tuvimos tiempo para contar esa nueva historia.

Hacia las ocho de la tarde, un día que estaba corrigiendo mi escaleta para enviar la versión definitiva, me llamó el coordinador de guiones. “Deja lo que estás haciendo. La serie ha acabado”.

La noticia me dejó K.O. Desde que entré a trabajar en “Yo soy Bea”, lamentaba no tener tiempo para poder hacer otras cosas. Como ir al cine entre semana. Así que me metí a una peli bastante mala en los cines Verdi. No recuerdo cuál era, sólo recuerdo que era mala. Al salir de la sala, sin embargo, seguía teniendo la misma sensación que cuando entré. Me parecía que la decisión de la cadena era injusta: la serie había estado por encima de la media de la cadena prácticamente siempre, pese a todos los cambios de horario.

La media de la cadena es como los "seguros" en el parchís, si estás sobre ella, se supone que nada te puede pasar. Se supone.

Desde fuera, no parecía que la decisión fuera demasiado inteligente: Telecinco todavía no había estrenado “Un golpe de suerte” una serie diaria que podría sustituir a “Yo soy Bea”. Parecía lógico esperar a los resultados de la nueva serie para tomar la decisión de prescindir o no de la antigua.

No sé si esto es lo que pensaron en Telecinco a lo largo de esa noche, pero lo cierto es que a la mañana siguiente nos concedieron una especie de prórroga. Continuamos trabajando aproximadamente un mes más después de aquella tarde, pero la serie nunca se recuperó de ese golpe.

Como Telecinco no tomaba una decisión definitiva sobre la continuidad o no de la serie, los guionistas nos vimos obligados a dividirnos en dos grupos: quienes preparaban un final para la serie y quienes seguían con el desarrollo de la trama, como si nada hubiera pasado. Con limitaciones de tiempo, escenarios y actores utilizables, hicimos el mejor final del que fuimos capaces. Recuerdo esa semana de trabajo como una de las más irónicas (y bonitas) de mi carrera. En una de las salas de la oficina, cuatro guionistas nos divertíamos discutiendo sobre cómo acabar la serie, qué final darle a cada personaje y cómo presentarlo de manera que fuera creíble y a la vez sorprendente, emocionante y, a la vez, factible teniendo en cuenta nuestras condiciones de producción. Los que estábamos en esa especie de “equipo de demolición” queríamos que todo el trabajo que estábamos llevando a cabo durante esa semana no llegara a emitirse jamás, ya que eso significaría que los directivos de Telecinco habían decidido la continuar con la serie. Por otro lado, casi sin querer, le tomábamos cariño a las historias que acabábamos de crear, a esos caminos que estaba inventando para los personajes. Los otros caminos, los que estaba pensando en la habitación de al lado el equipo A de guionistas (el equipo “Trabajemos Como Si Aquí No Hubiera Pasado Nada”)

ya parecían distantes, improbables. Los del “equipo de demolición” no podíamos evitar sentir ciertas ganas de ver esas escenas en la pantalla, aunque verlas significara que uno, para ese momento ya estaríamos en el paro.

Como si quisiera jugar con nuestros nervios, Telecinco decidió conceder una nueva prórroga. El día 10 tomarían una decisión. Parecía lógico, pensamos, tratando de ponernos (ejercicio inútil) en la mente de un directivo de la cadena: “quieren ver qué tal va “Un golpe de suerte”. Si va muy mal, siempre nos tienen a nosotros de colchón. Si va bien, nos cancelan a nosotros.”

Parecía lógico. Por una vez.

Sin embargo, tras dos semanas emitiendo ambas series simultáneamente, los resultados no fueron demasiado concluyentes. Ni “Yo soy Bea” ni “Un golpe de suerte” lograron grandes registros, en parte debido a que la cadena cambió dos veces de horario a ambas series en sólo una semana.

Aunque la diferencia no era espectacular, sí parecía que, en términos generales, “Yo soy Bea” tenía algo más de audiencia que la nueva serie. Por eso, durante los últimos días, hubo ciertas esperanzas de que el día 10, el fijado para la decisión final, Telecinco optara por la continuidad de “Yo soy Bea”. Parecía lo lógico. Así que, tal vez por eso mismo, la cadena decidió lo contrario. Desde ese día, todo el equipo de guionistas de la serie estábamos en el paro. Eso sí, teníamos un montón de fechas libres para irnos de vacaciones.

Cuando volví de las mías, “Un golpe de suerte”, la serie que parecía llamada a sustituirnos y a la que Telecinco había decidido encargar más episodios el mismo día que canceló “Yo soy Bea”, había pasado a emitirse en un canal de la TDT y la petición de nuevos capítulos había sido cancelada. La cadena ahora llenaba su programación de sobremesa con una versión alargada de “Sálvame” en la que Belen Esteban tiene más tiempo para expresar sus opiniones y exteriorizar sus sentimientos.

Ahora mismo, “Sálvame” ha logrado recuperar mucha audiencia para Telecinco y ya es un serio rival para “Amar en tiempos revueltos” de la Primera. Y todo por un precio muy inferior al que cuesta producir una serie de ficción.

Emiten los últimos episodios de “Yo soy Bea” un domingo de agosto y a uno le da cierta pena no haber podido trabajar un poquito más en ellos. Le da pena que el final de una serie que marcó una época en la televisión en España, alcanzando hace poco más de un año un 42 por ciento de audiencia en prime time, fuese escrito entre uno o dos guionistas durante tres tardes, basándose en parte en el trabajo del “equipo de demolición”, mientras el resto de los guionistas trabajábamos en tramas que jamás verán la luz.

Sé que hay cierto tono amargo en este post. Es el sabor que me quedó en los labios cuando “Bea” acabó. Cuando sacamos algunas de las botellas de champán francés con las que se obsequiaban los productores cada vez que la serie alcanzaba más de un 30 por ciento de audiencia y las descorchamos durante la comida de despedida.

Supongo que un médico ve como un fracaso la muerte de cada paciente, por viejo y achacoso que estuviese. A mí me pasa un poco lo mismo con las series. Sin embargo, pasados ya un par de meses, me da la impresión de que la vida de “Yo soy Bea” no ha sido ningún fracaso. Más bien al contrario, han sido tres años de emoción y risas, de historias disparatadas contadas con muy pocos medios, pero también, espero, con cierto talento. La primera etapa fue un éxito de audiencia descomunal, de eso no hay duda pero… creo que tampoco se puede decir que la secuela, esa paradójica “Bea sin Bea” haya sido un fracaso.

Los datos dicen que en ningún lugar del mundo (y se ha intentado continuar “Betty” sin Betty en multitud de países) ha durado tanto la secuela. Nuestro “círculo cuadrado” rodó durante más de 300 episodios. Y su audiencia media fue de un diecisiete por ciento. Podría haber durado más, podríamos haberlo hecho mejor. Seguramente. Pero, desde luego, no creo que hubiéramos podido encontrar a un equipo mejor para intentarlo. Me siento muy orgulloso de haber formado parte de él.


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16 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Bonito post. Mucha suerte para el futuro

9:54 a. m.  
Blogger Pinky said...

Precioso, un post fantástico, umuy emotivo. Te deseo muchísima suerte para el futuro. Creo que las lagrimas que hay en estos momentos en mis mejillas son una mezla de emoción, tristeza, felicidad y melancolía. Yo soy Bea siempre será mi serie, única e isustituible.
A la mierda los capuyos de telecinco y 3 hurras por los que habéis intentado ( y logrado) sacar la serie adelante.

Salu2!!!!!!
(P.D. he estado leyendo otros post y la verdad este me parece un blog fantástico...trataré pasarme a menudo)

4:16 p. m.  
Blogger Small Blue Thing said...

Un tremendo trabajo de análisis. No veía "Bea", pero aun así he aprendido un webo.

¡Nos leemos!

4:40 p. m.  
Blogger Amalgama said...

Gracias por haber cumplido el compromiso y relatarnos la segunda parte de la autopsia de Yo Soy Bea (con repercusión en numerosos foros y blog´s), cuyo diagnóstico, después de leer tu entrada, sigo manteniendo fue asesinato. Es cierto, que la serie tenía que descansar, pero alguien precipitó su muerte.
Gracias también por darnos la oportunidad de conocer de primera mano los entresijos que rodean a una serie de televisión, desde sus historias hasta el peso que tiene la cadena en ella. Es algo que me genera una curiosidad increíble y que, en parte, has saciado…hasta donde has podido contar, supongo.
En cuanto al desarrollo de la historia, es cierto que no sólo la historia de Diego y Adriana salvaron esta segunda parte, que la segunda parte de Bea sí era coral. Había historias con nexos comunes, pero con un desarrollo propio que no giraban exclusivamente en torno a la pareja protagonista (como ocurrió en la primera parte), por lo que los espectadores tenían donde elegir. Personajes como Chali (siempre grande), Richard y su relación con un hijo adolescente (actor joven que supo dar muy bien la réplica), Nacho, Noelia, Benito… tantos y cada uno merecedor ya de su propia historia.
Cierto es también que la imagen de Be cambió de forma radical al ceder protagonismo. Ya no se percibía como esa niña sosa, comenzaba a tener carácter y eso hizo que se acercara a la audiencia. En este punto me pregunto por qué el empeño de la cadena en mantener su protagonismo? Esto no lo termino de entender y a estas alturas supongo que ya no se me facilitará una explicación.
Fue un acierto no incluir un personaje extranjero como pareja de De la Vega, no por las razones que esgrimía Telecinco, que tampoco entiendo, espero que puedas ahondar en este tema, si no porque es cierto que no hubiera sido creíble que un personaje tan conservador y clasista ( y un poco facha) como Diego estuviera con una inmigrante , eso era demasiado para él y poco creíble para los espectadores.
Mi percepción sobre el asunto de las joyas, supongo que seré de las pocas personas a las que no le resultó tan denso. Creo que esta trama generó buenos momentos, tanto románticos, dramáticos, como cómicos. Pero claro, teníamos prisa por un final feliz, sabiendo que después de éste es difícil mantener una historia de amor a flote. Aquí animo a los guionistas a arriesgaros un poco y a mostrar escenas de tensión sexual, enfrentamientos, ternura en una pareja estable, lejos de los vaivenes de las rupturas.
En cuanto a que se estaba fraguando una nueva pareja para la serie: Ángel y Tania, personalmente ésta no hubiera sido mi elección. Hubiera apostado por el álter ego femenino de Diego para mí en la serie: Noelia. Un personaje capaz de hacer reír, con fuerza y del que se hubiera sacado mucho jugo. Pero claro, ahora ya da igual.
Termino por daros la enhorabuena por la segunda parte de esta historia, la que me a mí me ha gustado y que me ha resultado más consistente que la primera, con hilo argumental más firme, con un reparto más justo de protagonismo entre los actores, con un risa más divertida y con parte dramática más conmovedora. No pretendo ofender a los guionistas de la primera parte, pero supongo que las exigencias de la cadena por alargar la historia de Alvaro y Bea (lo que pude ver) hicieron que surgieran historias a “saltos”, lejos de un surrealismo divertido, cercanas a un surrealismo que no había por donde coger.
Lamento que el mercantilismo (con poca vista financiera, por otro lado) de Telecinco sometiera al equipo de creadores a esa presión final, a esa separación tan bien descrita entre el equipo de “Trabajemos Como Si Aquí No Hubiera Pasado Nada” y el “equipo de demolición”. Sabiendo, además, que esta distinción no se debe al final lógico de una serie, si no a una decisión caprichosa de la cadena de Telecinco.
En cuanto a Telecinco, paso a otra entrada porque ya me he extendido mucho, pero no sin antes reiteramos mi agradecimiento por regalarme tantos momentos de entrenamiento y evasión.

7:59 p. m.  
Blogger Amalgama said...

Las razones sin razón

Si el seguimiento de la serie hubiera bajado a términos desastrosos se entendería la decisión de Telecinco, pero con una media del 18% nadie puede justificar la cancelación de la serie. Los argumentos que esgrimió Telecinco son demasiado simples e insultan a la inteligencia de los espectadores que afortunadamente y gracias a la nueva sociedad de la información, donde todos podemos acceder a ella de forma rápida y completa, podemos extraer conclusiones que se que acercan más a la realidad.
- Las nuevas cadenas generalistas sumadas a las de TDT y a los canales de temáticos (que alcanza un 22% de audiencia) han se han ido asentado y cuenta con su cuota de espectadores, por lo que un 18% en estos momentos equivale a un 25%como mínimo de hace tres años.
- Mantener la audiencia que marca un tramo horario, como son las tardes de Telecinco, es un reto que Yo Soy Bea 2 ha superado, algo que podíamos cotejar en páginas sobre audiencias, cuyos enlaces aparecían en la web de la cadena.
- Los cambios de horarios, en muchos momentos sin previo aviso, no ayudan a mantener la fidelidad de los espectadores, además de considerarse una falta de respeto.
- Emitir el final de la serie dos días antes en la propia web de la cadena es una muestra más que evidente del trato a Yo Soy Bea 2, aún recuerdo el revuelo que levantó Telecinco cuando una revista adelantó las fotos de la boda de los antiguos protagonistas. Ahora directamente lo hacen ellos, no con un simple avance, si no con los últimos 8 minutos del final después de 3 años de emisión de la serie. (De acuerdo con tu planteamiento acerca de la rigidez de la web de la cadena, ajena a la realidad y emperrada en sus propias decisiones, aún siendo equivocadas)
Estas son algunas de las cuestiones que Telecinco olvidó tener en cuenta o al menos olvida evidenciar. La audiencia de Yo Soy Bea 2, teniendo en cuenta todos estos aspectos, era más que digna, por eso se podía haber continuado hasta 2010, cumpliendo con el equipo de la serie y con los espectadores.
Creo, y quizás me equivoque, que la decisión de Telecinco vino motivada por el descenso de sus beneficios en un 70%. Las series de ficción españolas necesitan mayor inversión y más tiempo para ser amortizadas, de manera que la "cadena amiga" ha apostado por volver a sus orígenes presuntamente más carroñeros, de los que nunca se desligó, y optar por programas de "vísceras", mucho más rentables, cuyo formato, en caso de no funcionar se reconvierte rápidamente, se le cambia el nombre, se redecora el plató y de nuevo a intentarlo, algo que requiere menos esfuerzo e inversión y desde luego menos imaginación.

Creo que las cuentas a Telecinco no le salen, que desea beneficios a corto plazo en tiempos de crisis, algo realmente difícil, así que recurre a la fórmula de "pan y circo" y toma decisiones arrebatadas que vislumbran un caos en su programación. Se ha "cargado" dos series de ficción y ha vuelto a lo peor de la cadena: rentabilidad económica, puede ser, pero a qué precio y hasta cuándo.
En ese camino hacia una televisión de calidad o al menos hacia una televisión de entrenamiento sano, sin vísceras, ni buitres, Telecinco deja muchos “muertos” en su camino, sin tomar estas palabras con dramatismo, tan sólo es una licencia que me tomo.

Yo soy Bea ha fallecido en Navalcarnero un 16 de agosto a las 15.45, mientras el mundo estaba de vacaciones. La causa de su muerte ha sido homicidio en primer grado, el móvil está aún por determinar, pues el autor confeso, la “cadena amiga, se contradice en sus declaraciones. Su equipo técnico, creativo y artístico lamenta su final precipitado.
Sus amigos y espectadores lamentan su pérdida.
Un abrazo, y gracias por tu blog (la sección de cortos es estupenda)

8:20 p. m.  
Blogger Amalgama said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

11:04 p. m.  
Blogger Amalgama said...

Otra cosa...el final a estuvo muy bien, teniendo en cuenta las circunstancias y las prisas, a mí sí me gustó.

Y por último, sería interesente que publicases las versión de esta entrada del directivo de la cadena a la que has hecho referencia. Seguro que es divertida.
Sólo es una sugerencia...

11:06 p. m.  
Anonymous Javi-LHP said...

Hola Daniel,

Un post genial. Sin duda tiene que ser aterrador y emocionante a la vez tener que improvisar una serie con tantos condicionantes externos y resolver la papeleta tan bien.

Sobre lo de las termitas ya sabes que te acompaño en el sentimiento. Espero que pronto termine la cosa y voy a ver si hacemos ya una reunión para el próximo mes donde aclaremos varios aspectos (presupuesto final, gastos reales, avance de las obras y demás).

Si quieres te aviso vía mail o por teléfono cuando se concrete la fecha porque imagino que aún no estarás en tu piso.

9:05 p. m.  
Blogger Marcelo Cabrera said...

Querido Chamberí, no puedo ni empezar a decirte la cantidad de cosas con las que me he sentido identificado leyendo este post, y tu blog por primera vez. No solo soy guionista como tú, sino que me ha tocado en suerte trabajar en telenovelas, un género que detestaba y luego llegué a querer. Me gustaría invitarte a conocer mi blog, http://aventurasdeunguionista.blogspot.com/, a ver si tú también encuentras ideas en común. Te dejo un abrazo.

4:46 p. m.  
Blogger Wada said...

Gracias por estas dos autopsias.
Lo que más curioso me ha parecido es que las chicas del foro de YSB (entre las cuales me incluyo, seguramente me habéis leído millones de veces) creyeramos firmemente que los guionistas nos leían y que muchas de las escenas que salían en la serie surgían a través de comentarios que hacíamos en el foro, y resulta que no eran paranoias nuestras! Realmente nos leíais y además mirabais las ligas que hacíamos.. Me ha hecho mucha gracia lo que comentas: "Nuestras espectadoras empezaron a crear sus ligas de apoyo a la pareja y de odio a cualquiera que se interpusiera entre ambos enamorados (me hizo especial gracia lo poco que tardó en aparecer un grupo de espectadoras dispuestas a despellejar a un pobre actor secundario que cometía la osadía de intentar ligar con Adriana)."
Recuerdo perfectamente las ligas que mencionas... Sin duda la liga "Diego de la Vega", la liga "Adriana" y la liga "Diego&Adriana" se crearon inmediatamente después de las primeras peleas entre ambos personajes.. Pero es curioso que te hiciera gracia la liga "Anti Juan Pablo", porque a mi tambien me hizo mucha gracia que un personaje que apenas iba a durar en la serie tuviera el privilegio de tener una liga propia en el foro (aunque sea de anti fans).
Luego, me gustaría hacer hincapié en el tema de Ángel y Tania.
Es cierto que esa pareja empezó a ganarse nuestra simpatía, pero también nos hubiese gustado que le hubieseis dado más importancia a esa extraña pareja que ya nos tenia robado el corazon: Benito&Noelia.
Como fundadora de su liga en el foro (jajaja) me hubiese gustado que le dieran la trama que se merecían Aure y Rebeca antes de darsela a Marc y Alejandra. No por nada, simplemente por antiguedad y ansias del publico por saber si la malvada y egocentrica Noelia podia llegar a sentir algo por un ex-becario sin ambición. Tambien es cierto que algunas de sus escenas levantaron ovaciones en el foro (cómo olvidar esa despedida de soltera de Adriana con Noelia borracha manoseando el cuerpo del bombero Benito, o ese momento en que Noelia se ríe por un comentario de Benito y luego le dice que aún conserva un regalo que éste le hizo), pero siempre nos quedará esa espinita clavada de no haber podido ver su primer beso, su primera vez, cómo engendraron a su hijo/a...
Es más, si te quieres dar una vuelta por el foro, comprobaras que se ha creado una liga a favor de un Spin-off para Benito & Noelia. Y no he sido yo!

En fin, cosas como las que mencionas sobre los vaivenes de Telecinco han hecho que ahora mismo cuenten con una espectadora menos..

Han sido 3 años maravillosos de momentos congelados en recuerdos que jamás se olvidarán.
Gracias por haber formado parte de ese gran equipo de profesionales que hicieron posible Yo soy Bea, y que tantas emociones nos han hecho sentir.
Un saludo!

10:19 p. m.  
Blogger Holly Golightly said...

¡Hola, Dani!
Me han encantado ambos post. Te felicito por saber expresar tan bien lo que ha significado para ti YSB.
Yo soy una de esas "locas" que os ponía a caldo cuando no me parecía que las tramas estuviesen siendo tratadas como correspondía, pero también de las que alababa la chispa que tenían muchos de los diálogos (especialmente entre Diego y Olarte, todo hay que decirlo). Me sorprende mucho el hecho de que os paséis por los foros, aunque también es lógico, ¿pues cómo, aparte de por el share, ibais a saber la opinión de los espectadores? (Risas)
Como dice mi compi Wada, se empezaron a crear ligas en torno a esta pareja en cuanto nos dejasteis ver un poco que la cosa marchaba- no me puedo olvidar de la "liga anti Juan Pablo"- (risa malvada).
Es verdad que teníamos una especie de teoría de espionaje acerca de vosotros, y parece que el instinto femenino (existe, de verdad que existe) no nos falló. Por lo menos en algunas cosas os dejasteis aconsejar (porque vosotros teníais el poder) y el asunto mejoró, pero creo que todo se terminó torciendo con lo de las joyas Kaussman.
Aun así, quiero agradeceros a ti y a todo el equipo el esfuerzo que habéis invertido en el proyecto que la mole carnívora de Timo5 ha acabado por devorar. Nunca olvidaré YSB ni todos los momentos mágicos que he pasado frente al televisor, ni por supuesto las lágrimas que en ocasiones habéis conseguido hacer aflorar (llanto).
El final estuvo bien para estar hecho deprisa y corriendo. Tampoco pedíamos mucho habiendo visto el final de la primera parte... (ejem) Me gustó que la niñera de los hijos de Diego fuera Olarte (¡qué mono este Don Pimpón!).
Por último, y volviendo a la revisión exhaustiva de los foros (sin rencores, ¿eh?), como autora de algún fic que otro, al que curiosamente acabó pareciéndose alguna trama (breve) de la serie, quiero decirte que espero que os hayáis reído mucho de nuestras "locuras" y hayáis disfrutado de ellos (los fics) como nosotras.

Un saludo muy fuerte de una ya-fan incondicional de este blog

1:11 a. m.  
Blogger Selene said...

¡Hola Dani! Muchas gracias por haber seguido contándonos la autopsia de YSB y contestar mis comentarios :D que gracia me ha hecho y a la vez que ternura, la comparación entre lo que siente un médico al perder un paciente y lo que siente un guionista al perder la serie a la que ha dado vida durante tanto tiempo. Me ha gustado sobretodo porque yo estudio medicina. Y porque me complace ver que hay gente que disfruta con su trabajo y cree en lo que hace. Creo que ese es el secreto que nos hizo disfrutar también a nosotras con la serie. Pero lo que más me gusta de tu entrada es que expreses de manera tan brillante, lo mucho que te gustó sacar adelante estas historias y estos personajes que tanto nos hicieron soñar. Y comparto tu amargura porque en Timocinco no os dejaran darle ni a nosotros verlo, el final que la serie hubiese merecido. La verdad es que nos dolió que el final fuese un poco decepcionante con tanta trama inconclusa, pero esta vez estábamos avisadas y sabiamos perfectamente que no fue culpa vuestra. Yo reconozco que lloré y me llegó el discurso de la Chali. Y que el flashfoward fue una bonita guinda, gracias por ese regalo. Pero creo que todos nos quedamos con las ganas de saber más de la relación de Noelia y Benito (una trama que me encantaba y podia haber dado mucho juego) o la de Ángel y Tania... ver a Ángel luchar por el amor de Tania y el perdón de Be debatiéndose entre la bondad, la maldad, la ambición y Bulevar me habria gustado mucho. Para acabar, me gustaría decir que disfruté de la serie en su totalidad (aunque estuve un tiempo perdida y volví al redil con posterioridad). La primera etapa me llegó más al corazón por diversos motivos. Pero de la segunda también me llevo ratos de risas y emociones junto a Diego, Adri, Benito, Noe, Be, César, Tania, Ángel y sobretodo la Chali. Ese gran personaje y esa gran actriz. Sólo diré que yo desde el Domingo 16 de Agosto que no veo la televisión por las tardes. Y mucho menos se me ocurriría poner Telecirco, porque el programa de Belen Esteban no les debe costar un euro, pero estoy segura de que es INFUMABLE. Lo que me reafirma en un hecho que cada vez tengo más claro: a mi no me gusta la TV, me gustan las series, la ficción. Maldito dinero que es el que lo mueve todo en el mundo. Gracias por habernos entretenido durante este tiempo. Todas echamos la serie de menos.

Y por último, también quería decirte que me encanta que no reniegues de haber trabajado en YSB, sino que estes orgulloso, porque muchos dirian "pues si, yo trabajé en esa cutreserie que se llamaba YSB, si ese culebron que veian cuatro locas, cuatro abuelas y cuatro solteronas" incluso aunque no lo sintiesen y aunque no fuese cierto. Porque parece que la sociedad tenga algo en contra de los culebrones y sea de idiotas verlos y trabajar en ellos. Yo tengo una carrera superior y me gustan los culebrones. Lo diria donde hiciese falta. Esta serie, soap opera, culebrón o lo que sea fue lo que fue. Entretenida y divertida. Sin más pretensiones. E hizo disfrutar a su audiencia como ninguna otra. Y fue un crimen y de una horrible desfachatez el modo en que la cadena decidió asesinarla, como también lo fue el modo en que cambiaron de una etapa a otra en su momento. Sobretodo después de todo el dinero que les hizo ganar. No tengo más que decir.

Mucha suerte en el futuro con tu trabajo. Seguiré tu blog porque me gusta mucho como escribes y como soy cinéfila y serieadicta seguro que algún dia volveré a encontrarme tu nombre en los créditos de alguna ficción. ;)

Un saludo y un abrazo ^_^

6:43 p. m.  
Blogger Wada said...

Que bien habla mi amiga Selene! Creo que todo lo que ha expresado ella en su post, lo sentimos todas y cada una de nosotras.
A mi nunca me ha dado verguenza decir que sigo YSB, porque ha sido el primer culebrón que he seguido en mi vida y me parece que será el último. Y no solo no me he avergonzado, sino que la he defendido a capa y espada siempre que ha sido necesario..
No sabes la rabia que me daba que la gente me dijera, "pero si esa serie ya no tiene sentido" o "la intermible serie de Bea sin Bea".. Cada vez que lo recuerdo me entran los 7 males! Porque precisamente los que hacían ese tipo de comentarios no habían visto la serie en su vida y por tanto hablaban desde la ignorancia.

Y también he de añadir, que al igual que Selene, yo tampoco veo la tele por las tardes.. Bueno, a decir verdad practicamente no veo la tele.. Ahora si porque ha empezado Física o Química, y es un delito perderse a la gran Ana Milán y al genial José Manuel Seda juntos de nuevo, no te parece? Que grandes momentos me hicieron pasar Sandra & Gonzalo..

Un saludo!

3:41 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Que buen post! Que buena pluma eres!!! Me emocionó... Aunque no nombraras a César Villa...

Buen trabajo

1:52 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Daniel,

Publiqué el comentario en la primera parte, pero la pregunta iba para esta segunda.

Respecto a la frase "los que la escribíais", permíteme una pregunta personal al respecto: ¿leíste en algún momento parte de la historia "original"?
De verdad, te agradecería una respuesta y una opinión sincera al respecto. Si no quieres hacerlo aquí, puedes hacerlo por e-mail.

Supongo que se decidió que Adriana y Carla se parecieran como "un huevo y una castaña" (por algo dices que "no tiene nada que ver"), igual que los dos Diego. Salvo las dos primeras en el color de pelo y los dos segundos en el nombre. Agradezco la decisión. Permíteme así mismo la licencia de quedarme con Carla y con "mi" Diego.
Un saludo,

Katha

PD: ¿Trabajaba "Edu" entre vosotros?

3:23 p. m.  
Blogger Clari said...

lindo cuento quiero la historia completa! aprovecho que saque pasajes a mendoza y que en los aviones siempre me aburro! quiero entretenerme con estos relatos

5:17 a. m.  

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